Comienzos de una Andadura

50 Aniversario de la Presencia Agustiniana en República Dominicana

 

La presencia agustiniana en la Isla de la Española se dejó sentir de alguna manera a principios del siglo XVII mediante cuatro religiosos agustinos que fueron llamados a ocupar la Sede Metropolitana de Santo Domingo casi continua: Fr. Diego de Contreras, Pedro Solier y Vargas y Fernando de Vera Zúñiga. Y en la primera mitad del siglo XVIII Fr. Ignacio Padilla Guardiola.

Un segundo intento de fundación viene de la isla cercana de Puerto Rico donde los agustinos de la

Provincia de Castilla residían desde el año 1896 y fue debido a una conversación que tuvo el P. Pedro de Arancibia con un P. Laval que había estado dando misiones por la República Dominicana. En dicha conversación le expresa al P. Pedro la gran necesidad que tenía el país de sacerdotes y cómo Mons. Nouel le había prometido una parroquia y una escuela a quienes fueran a trabajar allá. Con esas mismas inquietudes el P. Pedro escribe al entonces Provincial, P. Cipriano Asensio. Pero el 29 de septiembre llega a San Juan de Puerto Rico el P. Juan Gorostiza, como Vicario Provincial. Es el primer Vicario del vicariato de las Antillas de la Provincia de Castilla y parece que trae otros proyectos y otros compromisos de tal forma que la idea de fundar en la República Dominicana se difuminaron.

Existió un tercer intento de fundar en Santo Domingo en el año 1920, pero tampoco llegó a cuajar.

 

Hubo que esperar a la década  de los años 50, en concreto, al año 1952 cuando el P. Pedro Moratiel, siendo Provincial de la Provincia Agustiniana de Castilla,  y con motivo de girar la visita canónica a la vecina Isla de Puerto Rico, expone a los padres del vicariato el deseo de expandir el carisma agustiniano a otras zonas del caribe. Se apoya la idea y se decide fundar en Santo Domingo, en especial la parte correspondiente a la República Dominicana debido a que en Cuba ya había agustinos de otra provincia.

Tomando en cuenta la aprobación de los padres del vicariato el P. Pedro Moratiel se traslada a la República Dominicana y concertó una entrevista con Mons. Ricardo Pittini Piussi, salesiano, Arzobispo de la Arquidiócesis de Santo Domingo y único obispo del país. En dicha visita, acaecida en el invierno de 1952, le expone los planes, inquietudes y deseos de abrir una casa religiosa en la Isla, ya que el Señor estaba bendiciendo a la Provincia con muchas vocaciones. El Sr. Arzobispo, no sólo dio su aprobación inmediata a lo que se le pedía, sino que, además,  ofreció al Padre Provincial establecer una Comunidad de Agustinos en cualquier punto de la República.

            Con tan buena acogida, el Padre Pedro Moratiel, de vuelta a España, reúne enseguida a su Consejo y le expone los resultados de su entrevista con el Sr. Arzobispo de Santo Domingo. La votación a favor de fundar en la Isla no se hizo

esperar y fue unánime. Con lo que al año siguiente fueron destinados a la República Dominicana dos hermanos de sangre y hábito: los Padres Félix y Miguel Rabanal. La misión que traían de sus superiores era realizar sus estudios universitarios y detectar los campos  de trabajo más apropiados al espíritu de la Orden de San Agustín. Llegan a la República Dominicana entre el 15 al 20 de septiembre de 1953.

            El impacto que reciben al llegar es muy fuerte. Las diferencias entre lo que habían vivido y comenzaban a vivir eran abismales. Se establecen en la Fonda San Miguel, ubicada en la calle Isabel la Católica de Ciudad Trujillo, nombre que recibía la capital de la República Dominicana en este tiempo.

Una vez situados visitaron a Mons. Pittini, Arzobispo, y a Mons. Antonio Beras Rojas, Administrador Sede Plena de la Arquidiócesis de Santo Domingo. Luego se matricularon en la Universidad Nacional, hoy llamada Universidad Autónoma de Santo Domingo. Al mismo tiempo que estudiaban atendían a diversas capillas con permiso del Arzobispo.

Después de residir un tiempo en el país y ver la situación todo les parecía campo propicio de trabajo. La escasez de sacerdotes era mucha; la pobreza del pueblo, muy considerable; la falta de formación y de medios para conseguir la misma, les impresionó sobremanera. Con todo lo visto escriben a sus Superiores y les comunican que la mejor manera de ayudar al pueblo dominicano era abriendo un Centro de Enseñanza, ya que la misma era una de las necesidades más urgentes que ellos palpaban y además iba bien con nuestro carisma agustiniano. Así pues, la finalidad primordial de los PP. Agustinos al establecerse en la República Dominicana fue la de

ayudar al pueblo dominicano dándole lo que más necesitaban y ellos sabían hacer: la enseñanza.

 

 Una vez que fue aprobado el Centro Educativo por el Consejo Provincial, se empezó a pensar en su ubicación. Algunos lugares se descartaron desde el principio: Santo Domingo, Santiago... porque ya existían Centros masculinos de enseñanza privada.

 

En esta búsqueda ocurre algo extraordinario. Por aquel entonces el 25 de septiembre el Papa Pío XII, creó las Diócesis de Santiago, La Vega y la Prelatura Nullius de San Juan de la Maguana. Esto cambiaba totalmente el plan de poder fundar en cualquier parte del país, puesto que de no hacerlo en el área de la arquidiócesis había que hablar con el obispo de lugar.

El 31 de diciembre, el P. capuchino Fr. Leopoldo de Ubrique es nombrado Administrador Apostólico de La Vega. (Unos años después, en el 1956, el 8 de diciembre, es consagrado Obispo de la misma y toma su nombre de bautismo: Mons. Francisco Panal Ramírez, OFM. capuchino).

            A la ciudad de La Vega dirigen sus pasos los hermanos Rabanal para hacer contactos y comunicar al nuevo Administrador Apostólico las intenciones de la Orden agustiniana de levantar un Centro masculino de Enseñanza. Fr. Leopoldo  de Ubrique les acogió con cariño ya que dentro de sus planes tenía el fomento de la educación y la cultura.  El día 25 de marzo de 1954 concede a los PP. Agustinos permiso para fundar en dicha ciudad.

            Habiendo decidido abrirles las puertas a la Orden de San Agustín, pensó en crear una parroquia y entregársela a los cuidados de la comunidad que se iba a establecer. De este modo facilitaba su entrada en el país. Se trataba de una parroquia que combinara terrenos de la ciudad y de los campos, así a la hora de construir el Colegio se podría nutrir de alumnos de la ciudad y de los campos.

Del 5 al 12 de julio de 1954 se celebra en León el Capítulo Provincial, en él es elegido Provincial el P. Juan García. Entre las peticiones que el Capítulo elevó a la Curia Generalicia se encontraba la fundación de una comunidad religiosa en República Dominicana, específicamente en La Vega. Los Padres capitulares pidieron que al frente de la comunidad que se iba a abrir estuviera el P. Pablo Gutiérrez, tomando como punto de referencia la experiencia parroquial ejercida en Puerto Rico.

            Surgen muchas dificultades y nada fáciles de superar: no se disponía de terreno donde construir; no había dinero y recaudarlo  entre  el pueblo  necesitado  no parecía tampoco lo más prudente.

            Entre las muchas visitas que los hermanos Rabanal hicieron a La Vega el P. Félix  Rabanal había visto unos terrenos, hacia las afuera de la ciudad, muy apropiados para lo que se pensaba hacer. Después de varias entrevistas con sus dueños: D. Ramón Hernández Polanco y Dña. Altagracia López Salcedo consigue la donación del terreno. Las intenciones de los donantes era construir una Parroquia, un Colegio de internos y una Universidad.

Cuando el Capítulo Provincial se estaba celebrando sólo se encontraba en Ciudad Trujillo el P. Félix Rabanal, ya que su hermano Miguel había sido trasladado a la Habana, Cuba, en junio de 1954. El P. Félix en varias cartas enviadas al P. Provincial le pedía que enviaran gente a la República Dominicana. Entonces se destina a Ciudad Trujillo al P. Maximino Fernández con el fin de continuar sus estudios y acompañar al P. Félix. El día 24 de agosto de 1954 llega el P. Maximino al país, y sitúa su residencia con los Padres Dominicos en el convento Santo Domingo de la capital.

            Ambos prepararon en la capital el XVI Centenario del Nacimiento de San Agustín. Motivo por el cual el P. Maximino escribió un artículo en el periódico y predicó en la Catedral. El P. Félix aprovechando la presencia de las autoridades civiles y eclesiásticas entregó a los secretarios de la presidencia la petición de donación para la construcción de un centro de enseñanza en La Vega. El día 26 de octubre de 1954 llegó, desde España, el P. Pablo Gutiérrez que pasó a vivir en la Fonda San Miguel con el P. Félix.

            La llegada del P. Maximino permitió al P. Félix desplazarse más a menudo a La Vega para hablar con el Administrador Apostólico y con los esposos D. Ramón y Dna. Altagracia que donarían los terrenos para construir el Colegio, como hemos referido anteriormente. También estableció contactos con las Hermanas Terciarias Capuchinas que regentaban el Colegio María Inmaculada de la misma ciudad.

Por su parte el P. Maximino desarrolló su labor pastoral en Ciudad Trujillo a través de la capellanía de la Guardería Ranfis y la docencia en el Instituto Femenino Salomé Ureña, donde impartía clases de religión y moral.

            El paso desde un convento a una fonda era muy grande y planteaba numerosos problemas. En ese ambiente no se podía mantener una observancia religiosa según lo que les habían enseñado en las casas de formación y lo que habían vivido en España. Por eso el P. Pablo escribe al P. Provincial diciéndole que en esas condiciones no se podía seguir viviendo.

            A finales de octubre ya había llegado desde Roma a España la aprobación de las Actas del Capítulo Provincial y con ellas la aprobación de fundación en República Dominicana. Inmediatamente el P. Juan García, provincial, escribe al P. Pablo mandándole la petición oficial para la Fundación, diciéndole que se la presente al Sr. Obispo; al mismo tiempo reconoce los inconvenientes que tiene el vivir en una fonda y le invita a que hable con el Administrador Apostólico a ver si les puede conceder una casa o habitación donde pudieran realizar los oficios religiosos.

            Con la llegada de la carta y la petición de fundación por parte del P. Pablo a principios de noviembre significaba el traslado de los Agustinos a La Vega y la fundación de la comunidad. Los Padres Pablo Gutiérrez y Félix Rabanal comenzaron a vivir en una casa perteneciente a las Hermanas Terciarias Franciscanas que se encontraba frente a la Iglesia San Antonio, capilla del Colegio Inmaculada. Pero los Padres Maximino y Félix no cumplían con los requisitos para ser padres conventuales, es decir, no se podían celebrar capítulos conventuales, pues el P. Maximino se encontraba estudiando en Ciudad Trujillo y aunque fuera miembro de la comunidad no podía estar en La Vega ni siquiera un día pues tenía sus compromisos de capellanía  y clases en la capital; y el P. Félix hacía menos de veinte meses que había terminado la carrera universitaria y, según las Constituciones de la Orden de aquella época, tenían que haber pasado tres años después de terminar sus estudios para poder participar en los capítulos conventuales. Eso hizo que sólo vivieran en La Vega los Padres Pablo y Félix y se le concediera el debido permiso al P. Maximino para residir con los Padres Dominicos de la capital.

Fr. Leopoldo de Ubrique para que el Colegio fuera cuanto antes una realidad, crea una nueva Parroquia bajo el título de San Agustín y se la entrega a los PP. Agustinos para que sean ellos quienes la regenten. Y así, el día 2 de diciembre del año 1954 el Administrador Apostólico comisiona al Rvdo. P. José Ml. Peña  para que inaugure oficialmente la Nueva Parroquia de San Agustín, en la ciudad de La Vega el día 8 de diciembre de 1954 y para que ponga en posesión de la misma “a quien designaremos para regentarla”.

Para comenzar la andadura de esta nueva Parroquia se buscó a un religioso con experiencia pastoral. Los superiores nombraron al P. Pablo Gutiérrez, él fue el primer  Párroco de San Agustín y el P. Félix Rabanal el primer Vicario Cooperador.

Por otra parte, se habían conseguido también las donaciones de dinero de manos del gobierno para empezar la construcción del Colegio, motivo por el cual el P. Pablo escribe al P. Provincial pidiéndole que envíe un sacerdote con experiencias de Colegios que se pudiese hacer cargo de su construcción. Para esta función es enviado de España el P. Pablo Marín, quien ejercía en ese tiempo de secretario del Colegio Nuestra Señora del Buen Consejo de León.

En cuanto a la fundación de una comunidad religiosa el P. Pablo tenía sus dudas debido a la situación política que se estaba viviendo; de tal manera que retuvo la petición de fundación hasta no tener comunicación con el P. Provincial. Para ello se

 

fue a Puerto Rico y desde Santurce, le escribe  una carta informándole que “ al Generalísimo Trujillo se le acusa de cometer graves abusos contra muchas jóvenes en tiempos pasados: abusos que no se le perdonan. De expulsar, él o sus hermanos, a muchos labriegos de sus propiedades, y quedarse sin ellas. De muchos asesinatos de enemigos políticos. Esto produce un estado de censura, latente, porque prevalece el terror, pero muy extensa debido al Concordato”. El P. Pablo temía que al terminar esa situación política la Iglesia quedara muy mal parada ante el pueblo dominicano y fundar en esa situación sería lamentable.

El 6 de marzo de 1955 el Superior de La Vega, el P. Pablo Gutiérrez, pide licencia al P. Provincial para aceptar una Parroquia en Boca Chica, para facilitar el estudio Universitario de los Padres y la consecución de títulos dada su cercanía con la Capital. Es aceptada y para ello se nombra como Párroco al P. Cándido Herrero, que llega de Puerto Rico a comienzos del mes de marzo del 1955. El 12 de junio del mismo año toma posesión, como primer Párroco, de la Parroquia San Rafael Arcángel de Boca Chica

El P. Provincial le escribe, el 16 de marzo de 1955, dándole ánimos y diciéndole que si el día de mañana cambia la política no cree que la Iglesia quede perjudicada. Con esta respuesta del P. Provincial el P. Pablo Gutiérrez entregó a Fr. Leopoldo de Ubrique la petición de fundación de la comunidad en La Vega.

            En carta fechada el 25 de marzo de 1955 Fr. Leopoldo de Ubrique escribe al P. Provincial diciéndole: “…gustosísimos concedemos el permiso solicitado de fundar una casa de la Orden de San Agustín en nuestra Diócesis de La Vega, R.D., de conformidad con el Derecho Canónico, can,497, con todas las exenciones, facultades y privilegios que le conceden los Cánones, con el fin principalísimo y esencial de que nos ayuda en el Ministerio parroquial y más aún en la formación de la niñez y juventud masculina con escuelas, colegios, universidad, etc…”

Mientras acontecían todas estas cosas llegaban al país el P. Cándido Herrero, como he dicho más arriba y el P. Pablo Marín, el 15 de abril de 1955. Con la llegada de los dos nuevos padres se podía celebrar capítulos conventuales según las Constituciones de entonces.

 

El 9 de junio de 1955 se celebra en La Vega la reunión en la que quedaba constituida la comunidad. Participaron de esta reunión los Padres: Pablo Gutiérrez, Pablo Marín, Cándido Herrero y Maximino Fernández. Es la reunión fundacional de La Vega, con la cual queda constituida la comunidad y establecida canónicamente. En ella no estuvo presente el P. Félix Rabanal por no haber cumplido el tiempo establecido en las Constituciones que regían en aquel tiempo. En dicha reunión piden al P. Provincial y su Definitorio que confirme los cargos siguientes: como párroco y prior de La Vega al P. Pablo Gutiérrez; como procurador, al P. Pablo Marín; como capellán y colector al P. Félix Rabanal. Así mismo se acordó, como único cargo de Boca Chica y Ciudad Trujillo, postular al P. Cándido Herrero. Dichos cargos fueron aprobados por el Consejo provincial el día 22 de junio de 1955.

 

 

Delante de la construcción: de izquierda a derecha: P. Félix Rabanal; P. Pablo Marín; P. Juan García, Provincial; Dña. Altagracia y D. Ramón; P. Pablo Gutiérrez y P. Maximino Álvarez.

Así quedaba constituida la primera comunidad de los Agustinos en el país y estaba formada por los Padres: Pablo Gutiérrez, Pablo Marín y Félix Rabanal. El P. Maximino Fernández, como he dicho en otras ocasiones, tenía permiso para residir en la casa de los Padres Dominicos de la capital. El P. Cándido Herrero era designado párroco de Boca Chica, Ciudad Trujillo con el objetivo de establecer una comunidad allí también.

            En cuanto al Colegio, ya el 28 de agosto de 1954 el P. Félix Rabanal había presentado un proyecto al Gobierno Dominicano solicitándole ayuda para su construcción. A su llegada el P. Pablo Gutiérrez, trató de investigar qué es lo que había pasado con la solicitud hecha por el P. Félix. El anteproyecto que presentó consistía en un edificio en forma de cruz. Después de echas algunas averiguaciones se enteraron que dicho proyecto no tenía ninguna esperanza de ser aceptado.

            Con la llegada del P. Pablo Marín se tuvieron que hacer otros planos que fueron aprobados y así el 14 de junio de 1955 eran taladas las primeras palmas, sobreabundantes en los terrenos que ocuparía el edificio del Colegio. El mismo Marín se encargaría de dirigir las obras.

            Del 1 al 15 de enero de 1956 la comunidad de La Vega era visitada por el P. Juan García, Provincial. Para ese tiempo estaban en construcción la capilla Sagrado Corazón de Jesús de Barranca y el Colegio Central Agustiniano. En su visita el P. Provincial ve la necesidad de solidificar la misión que comenzaba su andadura. De ahí que destinará al P. Francisco Rodríguez Muriel que llegará en marzo de 1956. En julio llegará el P. Luis Rufino Martín; el P. Aurelio Pardo y el P. Jesús Murugarren. Le seguirá en agosto el P. Santiago Vela Zapatero. Los Padres Jesús Murugarren y Santiago Vela fueron destinados a Boca Chica; el P. Luis Rufino labora como secretario del Colegio. El 25 de septiembre del mismo año es trasladado el P. Félix Rabanal a la Habana, Cuba.

 

Otro acontecimiento gozoso e importante de la comunidad fue la filiación a la Orden Agustiniana de D. Ramón Hernández y Dña. Altagracia López solicitada por el P. Provincial el 24 de septiembre de 1956. El diploma de filiación llegó desde Roma, vía casa Provincial el día 26 de noviembre del mismo año.

“… No faltará, por supuesto, en dicha entrega una breve exposición de lo que significa ese Diploma y, como desde ese momento, ellos son nuestros Hermanos espirituales y de la Orden, participando de todas las gracias, indulgencias y oraciones etc. de la Orden Agustiniana”.

El 1 de octubre de 1956 se abrirían las puertas del Colegio para recibir en sus aulas a los primeros alumnos. En un principio se construyó un cuerpo central y el ala izquierda. En cuanto a la financiación del Colegio, el Gobierno dio una módica cantidad económica para hacer frente a los gastos iniciales; pero fue la Provincia de Castilla a través de los hermanos de la Vicaría de Puerto Rico que con sus múltiples y variadas ayudas nos han permitido sobrellevar tan pesada carga. Desde el momento en que se abrió el Colegio, se habilitaron unas aulas de la planta baja como templo Parroquial y los Padres ya pasaron a vivir en el recién estrenado Colegio.

En la visita de renovación realizada por el P. Antonio Zubillaga, Vicario de Puerto Rico, del 6 al 11 de febrero de 1957 estaban formando parte de la comunidad los Padres: Pablo Gutiérrez, prior y párroco; Pablo Marín, director, procurador y profesor; Luis Rufino Martín, secretario y profesor; Francisco Rodríguez, profesor, y Aurelio Pardo, vicario cooperador de la parroquia.

A partir del 12 de agosto de 1957 la comunidad de La Vega pasa a depender directamente del Vicariato de las Antillas con sede en Puerto Rico. En ese tiempo ejercía como Vicario el P. Maximino Álvarez, el cual en su visita de renovación hizo grandes cambios en la comunidad. El P. Pablo Gutiérrez es destinado a otro lugar de la Provincia. Se nombra prior de la comunidad, párroco y director al P. Pablo Marín; con él trabajaban los Padres: Luis Rufino Martín, Francisco Rodríguez, Jesús Murugarren y Aurelio Pardo, quien duró poco en el país. Después de la visita de renovación la comunidad se trasladó de la casa perteneciente a las Hermanas Terciarias Franciscanas al nuevo edificio del colegio que aún se encontraba en construcción. Por otra parte las facilidades del Colegio permitieron trasladar la Sede  Parroquial desde la capilla de San Antonio a la capilla de San Agustín; para dicho fin se habilitaron las dos últimas clases del ala izquierda del Colegio, situándote frente a él.

En su visita de renovación el P. Provincial, P. Honorio Gutiérrez, elegido en el Capítulo de 1957 sostuvo un diálogo con Mons. Beras sobre la situación canónica de la comunidad de Boca Chica y el deseo del P. Prior General, Engelberto Gustavo Eberhard, de que esta se efectuara como tal. A pesar de todo esto, la situación no se solucionó, lo que llevó al Capítulo Provincial Intermedio de 1959 a pedir el cierre de esta comunidad.

            En el mes de diciembre de 1957 se incorporan a la comunidad los PP.: Luis Valbuena Gómez y José María Coto. Pero aquí ocurre como en la canción: “Unos que vienen y otros que se van”. El P. Maximino Fernández que había llegado al país desde Cuba el 24 de agosto de 1954 para terminar sus estudios y acompañar el P. Félix que se había quedado sólo, por el destino de su hermano a Cuba, el día 10 de julio del 1956 es destinado al Colegio de León; y el P. Félix Rabanal es destinado el 25 de septiembre de 1956 a la Universidad de La Habana; el P. José María Coto estuvo muy poco tiempo en la República, posiblemente se trasladó a Puerto Rico en abril de 1958; el P. Aurelio Pardo dejará el país finalizando el mes de septiembre o comienzos de octubre de 1958.

            Después del Capítulo Provincial intermedio celebrado en León entre los días 27 de abril al 2 de mayo de 1959 y cerrada la nunca formada comunidad de Boca Chica el 25 de junio del mismo año, los Padres Cándido Herrero y Santiago Vela pasan a formar parte de la comunidad de la Vega. En 1960, unos meses antes de la expulsión, el P. Cándido Herrero es trasladado a España.

            Dentro de este trasiego, la comunidad agustiniana no sólo se dedicaba a la enseñanza, sino también a la tarea evangelizadora. Se atiende una zona urbana, juntamente con el Colegio y un sector rural que comprende casi una veintena de campos, más bien pobres y de escasos recursos.

Todo se desarrollaba normalmente aunque el Gobierno del General Trujillo no hacía mucho caso a los derechos humanos y los violaba sistemáticamente, como había comunicado por carta el P. Pablo Gutiérrez al P. Provincial como hemos indicado más arriba. Todo esto provocó un sentimiento de descontento en el seno de la Iglesia. Sentimiento que fue creciendo paulatinamente hasta llegar a su punto de explosión con la Carta Pastoral, con motivo de Ntra. Sra. de la Altagracia, del día 25 de enero de 1960

            En la Carta Pastoral el Episcopado alza su voz defendiendo que la raíz y fundamento de los derechos humanos están en la dignidad de la persona. Ello conllevaba la defensa del derecho a la familia, la libertad, al trabajo, al comercio, la emigración, a la buena fama, a la libertad de conciencia etc., en definitiva, defensa a las libertades y los derechos del pueblo. Fue un grito valiente en defensa de los más débiles. Fue leída y comentada en todas las Iglesias. Ello hizo que las relaciones entre Iglesia y Gobierno se pusieran muy tensas.

Para la cuaresma del mismo año, con fecha del 28 de febrero los obispos emitieron una segunda Carta Pastoral con el tono penitencial propio de la cuaresma, y augurando que las promesas de Trujillo a favor de los presos políticos se cumpliesen. Como algo inaudito en treinta años de cooperación, las cartas pastorales desencadenando un tira y afloja entre la Jerarquía y Trujillo, que con altas y bajas se mantuvo hasta el asesinato del tirano el 30 de mayo de 1961. En La Vega esas relaciones se convirtieron en verdadera persecución contra su Obispo, por ser extranjero. La Comunidad Agustiniana no pudo quedar neutral en aquella situación y al igual que estuvieron de parte de los más débiles y necesitados, también supieron defender a su Obispo.

Monseñor Francisco Panal y los padres agustinos siempre mantuvieron una estrecha amistad. La relación de amistad les hacía participar de los ataques del régimen y de los contraataques que desde el púlpito realizaron. Los padres agustinos, además de leer públicamente las Cartas Pastorales hablaban directamente contra el gobierno en las comunidades donde celebraban misas y organizaban víacrucis en los que se trataban temas como el de la libertad.

Los obispos sintieron el ataque del régimen trujillista y la situación se fue poniendo cada vez más tensa, hasta el punto que la Gobernadora de La Vega Delia García Godoy, llegó a organizar una protesta contra Mons. Francisco Panal en el parque Duarte que queda enfrente de la Catedral, en la misma puerta. Una vez enterados de dicho mitin los padres se movilizaron por los campos incitando a los fieles que fueran todos, que llevaran colín y machetes guardados, y que cuando comenzara ha hablar la Gobernadora se metieran todos en la catedral, que es lo que hicieron. De tal modo que el mitin preparado por la Gobernadora se convirtió en un acto de desagravio contra Monseñor Panal. De modo que al mismo tiempo y en proximidad de lugar se estaban desarrollando dos actividades casi enfrentadas, el mitin contra Monseñor Panal en el parte Juan Pablo Duarte y el acto de desagravio a favor de él en la catedral.

Los padres pusieron las bocinas de la catedral hacia afuera. El P. Francisco leía textos de la carta pastoral y el P. Jesús Murugarren, junto con otros sacerdotes, predicaban contra el régimen desde el altar mayor. En un momento la policía rodeó la catedral y a todos los hombres armados que estaban dentro de ella. Al darse cuenta de la situación que se estaba armando sólo pidieron que hicieran silencio.

Otro día organizaron los agustinos una manifestación contra el régimen. Ese día avisaron a los alumnos que no iban a impartir clases en el colegio, era un lunes. Entre la 10:00 y las 11:00 de la mañana salieron vestidos con hábito blanco por en medio de la calle desde el Colegio Central Agustiniano hasta la Catedral.

Vista las actuaciones de los padres agustinos comenzaron a ser vigilados. Nos dice el P. Francisco Rodríguez que siempre que salía a celebrar la misa le seguía por detrás un carro perteneciente al Servicio de Inteligencia Militar (SIM) del régimen trujillista. Hubo gente que les decían que anduvieran con cuidado, pero ellos seguían predicando en contra de la dictadura y no era para menos, pues el SIM había comenzado a matar a algunos de sus parroquianos.

            Las consecuencias no se hicieron esperar, y el Generalísimo Trujillo decretó la expulsión de la Comunidad Agustiniana. El primero en ser expulsado del país fue el P. Francisco Rodríguez, acusándolo de mala conducta. A él y a otros eclesiásticos más les mandaron presentarse ante la presidencia en mayo de 1960. Le llevaron ante un tribunal y le hicieron las preguntas de lugar. Según los testimonios del P. Francisco después de hacerle ese interrogatorio en una escuela, le llevaron al kilómetro nueve de la carretera Mella, en las afueras de la ciudad capital. Allí se encontraba uno de los centros de tortura que tenía el régimen trujillista. Una vez en ese lugar, le hicieron otro interrogatorio, y luego, le enviaron deportado a España.

            A los demás miembros de la comunidad les llegaron sus telegramas el día 8 de junio de 1960. En el mismo les indicaban los motivos por los cuales tenían que salir del país en el plazo de cuarenta y ocho horas.

Ante tal noticia los agustinos actuaron con mucha practicidad. Recorrieron las capillas donde estaba reservado el Santísimo Sacramento y lo distribuyeron entre las personas en la última misa que celebraban. Al mismo tiempo, hicieron consciente al pueblo del motivo por el cual tenían que abandonar el país.

            El P. Pablo Marín fue a hablar con D. Ramón y Dña. Altagracia, los donantes de los terrenos del colegio para entregarlo en sus manos. Así lo informa al Capítulo Provincial de 1960.

            En cuanto a  las clases y los exámenes de fin de curso que tenían que presentar los alumnos para no perder el año escolar, las profesoras que trabajaban en el centro se encargaron de realizarlos y de continuar con la parte escolar del centro.

El 10 de junio de 1960 se encaminaron hacia Ciudad Trujillo. Una vez allí decidieron ir a la Embajada Americana. Los ejecutivos se preocuparon por conocer de propia voz de cada uno el testimonio de lo que les había pasado y por comprarles los billetes de vuelo. Luego, se presentaron ante la presidencia, donde interrogaron a cada miembro de la comunidad por separado.

             Después de este largo proceso fueron a la comunidad de los Padres Paules, ubicados en la zona oriental, esperando la salida para el aeropuerto. Dicho recorrido estaba lleno de carros y vehículos. Al poco tiempo de llegar nos comunicaron que el avión con destino a Puerto Rico no saldría a la hora que nos había dicho, que era aproximadamente a las 4:30 ó 5:00 de la tarde, por avería. Allí se mantuvieron esperando la noticia de la salida del avión. En vez de salir ese día salimos al día siguiente en el avión de las 10:30 ó 11:00 de la mañana que iba con destino a Puerto Rico. Los Padres Agustinos fueron expulsados del país el día 11 de junio de 1960. Abandonaron  la República Dominicana  los siguientes Padres: Pablo Marín; Luis Rufino  Martín; Santiago Vela; Jesús Murugarren; y Luis Valbuena

 

Allí les recibió el P. Vicario, P. Maximino Alvarez Alvarez, quien estaba  comenzando a preparar su viaje para el Capítulo Provincial en España. Antes de que él se fuera, los Padres que pertenecían a la Comunidad de La Vega se reunieron e hicieron un informe que enviaron al Capítulo, en él decían: “No debe pensarse en volver a la República Dominicana mientras exista el actual Gobierno”. Todos lo firman, exceptuando al P. Luis Valbuena que se encontraba enfermo.

            El cristianismo hecho vida nos lleva a ser perseguidos por los poderosos de este mundo, pero es la única forma de propagar el Reino. Gracias, hermanos, porque supieron estar al lado de los débiles y necesitados de este mundo.

 

 

 

 

 

Los esperamos con los brazos abiertos y el corazón rebosante de alegría”

 

            De un plumazo y sin más fundamento que la libérrima voluntad del tirano, los Padres Agustinos tuvieron que dejar huérfanos a sus feligreses y abandonado el Colegio.

            Sin embargo, el prestigio que en pocos años habían adquirido los agustinos hace que no dejen de funcionar ni el Colegio ni la Parroquia. El Colegio continuó ofreciendo la enseñanza a través de seis aguerridas profesoras. Asume la dirección académica Dña. Roselia Concepción y es secundada por las profesoras: Nancy Santiago, Haideé Ovalles, Ileana Gómez, Melania Castillo y Lourdes Olivo. Con respecto a la Parroquia, la atienden los sacerdotes más cercanos: D. Pedro Manuel Ramírez y D. José Salvador Fernández.

            Sin embargo, tal acto de autoritarismo no podía llegar muy lejos. La Organización de los derechos humanos y la opinión pública se hacen sentir. El mismo dictador, buscando ser querido, se lamentaba por el malestar reinante en La Vega. Llegó incluso a dirigirse a Mons. Panal preguntándole por qué los veganos le aborrecían tanto. La respuesta del Obispo fue: “¿Cómo van a quererle si el Colegio Agustiniano es para la ciudad la niña de sus ojos y usted ha expulsado a toda la comunidad?”. Ante la acción insensata que había cometido, el tirano reaccionó y dio órdenes de que volvieran los Padres Agustinos. Todos los religiosos expulsados había regresado a España, menos el P. Pablo Marín.

Un mes después de la expulsión, exactamente el 14 de julio de 1960, el Obispo de La Vega, escribe a los agustinos de Puerto Rico, con previo conocimiento de Trujillo, para que “se dignen regresar cuanto antes quieran sus Superiores, teniendo por seguro que los esperamos con los brazos abiertos y el corazón rebosante de alegría” (Carta de Mons. Panal al P. Pablo Marín).

            Solamente cuatro meses después, a mediados de octubre del 1960, el P. Pablo Marín vuelve desde Puerto Rico a La Vega para continuar la labor educativa y apostólica anteriormente iniciada. Se ubicó nuevamente en la casa de las Hermanas Terciarias Franciscanas.

En España se celebra un nuevo Capítulo Provincial y es elegido como Provincial de la Provincia de Castilla al P. Honorio Gutiérrez. Pero dada la situación que se vivía en la República Dominicana no  sabía qué hacer ni a quién enviar por el peligro que corrían.

 El P. Cándido Herrero, hablando con el  P. Provincial, le insinúa que no tiene ningún  inconveniente  para regresar a la  República, ya que al estar de Párroco en Boca Chica, los días festivos celebraba la misa en casa de Ranfis, hijo de Trujillo y conocía bien a la familia.

En noviembre de 1960 llega de España el P. Cándido para acompañar al  P. Pablo Marín y ayudarle en lo que estuviera a su alcance.

“Vivíamos, como de prestado, en una casa que tenían las religiosas Franciscanas al frente de su Colegio y las servíamos de capellanes. Eso sí, estábamos muy bien vigilados por los “calies” del tirano; uno de los cuales estaba de guardia constantemente, anotando las entradas y salidas de cada uno de nosotros” –escribía el P. Cándido. Cada día era toda una odisea y un peligro constante. Pero la cosa se recrudeció cuando la Conferencia Episcopal Dominicana se niega a reconocer al tirano el título de benefactor de la Iglesia. De ahí vino la persecución y la amenaza incluso de muerte contra los dos Obispos extranjeros que había en el país: Mons. Panal y Mons. Reilly. El Gobernador de La Vega había recibido órdenes del tirano de presentar vivo o muerto en Santo Domingo al Obispo de La Vega, Mons. Francisco Panal.

  Una vez conocida la noticia, la gente se empezó a movilizar para defender a su Obispo. Muchos incidentes cuenta el P. Cándido en sus escritos que, narrarlos, harían demasiado largo este artículo. Pero no me resisto a contarles algunos: el P. Cándido también se movilizó. Se trasladó al barrio de Licey y empezó a tocar la campana a las nueve de la noche. Todo el barrio acudió a la capilla para ver lo que pasaba. Enterados del peligro en que se encontraba su Obispo, se formó un piquete como de unos cien hombres y jóvenes y atravesando los campos y el río Camú se presentaron en La Vega a altas horas de la noche en plan pacífico, rezando el Santo Rosario. Por lo inusitado del caso, la Policía preguntó por la razón de aquel acto a horas tan intempestivas de la noche. Y el joven Leoncio les dijo que tenían promesa de rezar el Santo Rosario visitando las tres Parroquias de la ciudad.

            Al día siguiente, de madrugada, las mujeres venían con sus animales cargados de palos y piedras, colocándose en sitios adecuados para entregárselos a sus esposos e hijos. Los machetes los traían dentro de los paraguas. Había que defender a su Obispo.

            Los agentes de Trujillo seguían buscando la ocasión más propicia para cumplir la orden del tirano. A estas alturas no eran sólo los bravos de Licey, era todo el pueblo en masa que defendía a su Obispo acudiendo a las puertas de la Gobernación para impedir su traslado a la capital. Viendo Trujillo que no llegaba el presunto reo a la capital, se impacientó y llamó por teléfono al Gobernador indagando la causa por la cual no había llegado el Obispo a su presencia según lo ordenado.

             Ante el peligro inminente, el P. Pablo Marín llamó por teléfono al embajador de España haciéndole ver la necesidad urgente de su presencia en La Vega y pidiéndole su intervención a favor del español Mons. Panal que estaba en peligro de ser maltratado. Aunque el Sr. Embajador no veía la necesidad de intervenir de momento, ante la insistencia del P. Marín salió de la capital y llegó a La Vega dispuesto a defender los fueros internacionales.

            El pueblo seguía gritando ante el Gobernador. Este ante la insistencia de Trujillo que estaba al teléfono abrió el balcón y el tirano pudo oír el rugido del pueblo que se oponía  a la salida de Monseñor Panal.

             A la llegada del Embajador de España se izó la Bandera Española en el Obispado que se llenó de seglares y algunos sacerdotes. Los esbirros de Trujillo ofrecieron 400 pesos al que bajase la bandera española del balcón del Obispado y un simplón de Barranca, se propuso bajarla, y cuando estaba ya cerca de la bandera cayó un ladrillo sobre su cabeza y sólo bajó el rojo de su sangre, pero quedó el amarillo de la bandera, ondeando en lo alto del edificio episcopal.

            No menos trágico fue el hecho de presentarse ocho individuos al P. Cándido Herrero para comunicarle que iban a degollar a Trujillo en la tarima que estaba preparada para un gran recibimiento oficial que iban a ofrecerles sus secuaces. Trabajo le costó al P. Cándido Herrero disuadirles de tal propósito, de cometer un magnicidio con infinidad de reflexiones, que al fin desistieron. Pero otro grupo más decidido, más tarde le salió al encuentro en la Capital y le acribillaron a balazos. En esta época, los episodios se sucedían a diario y los padres no estaban exentos de la vigilancia y persecución de los “calíes”.

Podríamos resumir la labor de los Padres, desde su reentrada en a República Dominicana hasta la muerte de Trujillo, el 30 de mayo de 1961, diciendo que supieron enfrentarse a todas las circunstancias desfavorables que entonces les rodearon, con verdadero heroísmo ya que se necesitó mucho de eso para trabajar en un ambiente de franca hostilidad del Gobierno contra la Iglesia, hostilidad que fue mayor en este Diócesis de La Vega y que, en los últimos días de Trujillo tomó un carácter de verdadera psicosis anticlerical y antiespañola. Durante ese tiempo, los Padres tuvieron que limitarse simplemente a sobrevivir y a mantenerse en la República Dominicana por encima de todo.

       Cuando la situación política parece serenarse,  en septiembre de 1961 llegó desde España el P. Leonides Fresno, para continuar su estudios en la Universidad de Santo Domingo, nombre que retomó la capital del país después de la muerte de Trujillo. Fija su residencia con los Padres Escolapios.

            El Capítulo Provincial de 1962 confirmó al P. Pablo Marín en su cargo de prior de la comunidad de La Vega, con lo cual se garantizaba la permanencia de los Agustinos en República Dominicana. En abril del año 1962 son destinados al Colegio Central Agustiniano de La Vega los Padres Santiago Vela y Eliseo García Gutiérrez. El aumento del número de frailes permitió que la residencia de la comunidad se trasladara nuevamente a la tercera planta del edificio del Colegio.

En septiembre de 1962 comienza el  nuevo curso escolar con normalidad, y la comunidad se ve incrementada con el P. Roberto García Pulgar, que ejercerá de Director del Colegio al comenzar dicho curso.

El 3 de enero el P. Eliseo García se trasladó a Puerto Rico y lo suple el P. Ricardo Reguera.

Otra de las noticias importantes que envía la comunidad al Capítulo Provincial de 1963, es la posibilidad de fundar una comunidad en Santo Domingo

En dicho Capítulo Provincial el P. Pablo Marín es destinado a otra comunidad de la Provincia. El P. Roberto García pasa ser prior de la comunidad y director del Colegio; el P. Cándido Herrero, párroco. Continuaban en la comunidad de La Vega los Padres: Ricardo Reguera, Santiago Vela y Leonides Fresno. Son destinados nuevos a la comunidad los Padres: Francisco Rodríguez que llega en septiembre de 1963; Macario Aparicio en octubre del mismo año;  el P. Saturnino Juan Vega llega a la comunidad de La Vega en octubre de 1964; el P. Eduardo Núñez llega en mayo del 1965 y en agosto del mismo año llega Jesús Franco. Durante este tiempo estaban estudiando  en la Universidad Católica Madre y Maestra de Santiago los Padres: Ricardo Reguera, Macario Aparicio, Saturnino Juan y Eduardo Núñez.

En diciembre de 1963 el P. Leonides Fresno deja la comunidad. En el año 1965,  después de la Revolución del 24 de abril, el P. Saturnino Juan Vega va a visitar Puerto Rico y se quedará allí por unos años. En agosto del mismo año el P. Santiago Vela es trasladado de comunidad y lo mismo ocurre en septiembre con el P. Francisco Rodríguez.

En el capítulo conventual celebrado el 20 de octubre de 1965 la comunidad aprueba comprar 5 tareas de terreno contiguas al solar de la capilla de Barranca como patrimonio de la Provincia.

Durante el curso 1964 - 1965 se termina de construir el edificio del Colegio Central Agustiniano bajo la dirección del P. Roberto García. Se construye el ala derecha del Colegio mirando hacia la entrada del mismo. Dicha ala tiene treinta y seis metros de largo, quedando así concluida prácticamente toda la fachada. Al finalizar el curso 196465 el P. Roberto García recibe la encomienda del P. Modesto Santamarta, Prior Provincial, de fundar en Santo Domingo, como se había expresado en Capítulos anteriores. Eso conllevó dejar la dirección del Colegio y el traslado a la Capital, aunque seguía perteneciendo a la comunidad.

En el curso 1965-66 el P. Ricardo Reguera es nombrado Director del Colegio Central Agustiniano y Superior de la Comunidad. A partir del año 1966 el Colegio  comienza a llamarse “Colegio Agustiniano”. La idea de incluir en el nombre el adjetivo de “Central” partía principalmente del P. Félix Rabanal, quien pensaba que en su tiempo ese Colegio sería el centro de todos los Colegios que los Agustinos iban a construir en el país.

El Capítulo Provincial celebrado en 1966, mantiene igual la comunidad; a excepción del traslado del P. Roberto, como he dicho antes, a la Capital con la finalidad de fundar allí una comunidad. En octubre de ese mismo año se incorpora de nuevo a la comunidad el P. Pablo Marín y son destinados en agosto los Padres: Benigno Palomo y Jesús Fernández y en octubre los Padres: Abilio Paniagua y Celso Martínez.

En reunión conventual tenida el 13 de febrero del año 1966, los Padres ven la necesidad de dotar al Colegio de un Salón de Actos que sirva al mismo tiempo de Iglesia, pues la que normalmente se utiliza es de dimensiones muy reducidas: tan solo dos aulas del Colegio.

 

            Después  de  casi  tres años, el 23 de diciembre de 1968, se aprueba por mayoría el proyecto presentado  por el  arquitecto  Pedro  Gamundi para construir el Salón Cultural del Colegio. El plan de financiamiento queda en estudio.

El Capítulo Provincial de 1969 trajo consigo nuevos cambios en la comunidad. Se nombra Superior de la Comunidad y Director del Colegio, al P. Eduardo Núñez. Ejercerá de Párroco de San Agustín el P. Abilio Paniagua, que estará solamente un año. En agosto de 1970 será nombrado al P. José Antonio García. El P. Pablo Marín es nombrado secretario del Colegio; Cándido Herrero; Jesús Fernández y Celso Martínez. Son nombrados nuevos integrantes los Padres: José Antonio García Argoitia, José Antonio Giganto y Fr. Alfonso Soriano.

Para el 24 de junio de 1971 se había concluido la primera fase del Salón Cultural, es decir se había construido la carpa, dejando sobre la comunidad el peso de una deuda económica muy grande y difícil de saldar además de la continuación de la obra. Para saldar la obra fue necesario hacer un préstamo al Banco Popular y pedir permiso al Consejo Provincial para vender una parte de los terrenos donados.

En  reunión del día 3  de diciembre del año 1971 se trata la posibilidad de vender parte de los terrenos del Colegio para salir al paso de un grave y urgente problema económico. La comunidad llega a este acuerdo, el de vender, no porque le interese desprenderse de los terrenos, sino por ser el último recurso que le queda para afrontar por sí sola la urgente coyuntura económica en que se encuentra. Este fue uno de los motivos, hubo más, que llevó a la comunidad a pasar por una crisis interna de falta de diálogo y malos entendidos.

 

Durante este cuatrienio también se incorpora personal nuevo para  llevar  adelante la misión encomendada.  En agosto del 1971 el P. Manuel Fernández llega a La Vega, pero tuvo que ir a la Capital a finalizar sus estudios. En octubre de 1971 llega el P. Felipe Fernández, que más adelante  desarrollará  una  labor importante dentro de la Parroquia.

El P. José Antonio Giganto se traslada a Texas en agosto de 1972 y en noviembre del mismo año se incorpora a la comunidad el P. Juan Pablo Diez que más tarde ejercerá como Director del Colegio Agustiniano. En junio de 1973 el P. Pablo Marín pidió residir fuera de la comunidad en la ciudad de La Vega; durante ese tiempo se dedicó a organizar y trabajar en el Obispado al lado de Mons. Antonio Flores.

            Después del Capítulo Provincial de 1973 fue removida la comunidad casi por completo. Quedaron solamente los Padres: Cándido Herrero, Juan Pablo Díez y Felipe Fernández. Llegaron nuevos como prior de la comunidad y párroco el P. Saturnino Juan Vaga; como director del Colegio  y profesor en la UNPHU de La Vega el P. Francisco Rodríguez. En este Capítulo, y debido a la presión de títulos en España. Se dice: “conviene plantearse la oportunidad de enviar nuestros Religiosos a hacer estudios superiores en las Universidades de la República Dominicana”. Por eso en este cuatrienio fueron muchos los que vinieron como estudiantes y al mismo tiempo ayudaban en las labores de comunidad. Los primeros en llegar fueron los Padres: Elías Marbán y Luis Enrique Pérez.

El P. David Iñiguez llegará al año siguiente. El P. Felipe Fernández a comienzos de 1974 va a Colombia a estudiar en el Instituto Latinoamericano de Pastoral Juvenil. En el 1975 se incorporará el P. Basilio Mateos. Unos  estudiaban  en  la  Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU) con su extensión en La Vega y otros en la Universidad Católica Madre y Maestra (UCMM).

Reunidos los Padres el día 16 de enero de 1974 acordaron pedir  el título de bienhechores de la Orden, por su ayuda, desprendimiento y cariño hacia los Agustinos, a los siguientes matrimonios: D. Ramón Flores y Dña. Altagracia Holguín, naturales de Licey; y  D. Samuel Amézquita y Dña. Agustina Fernández, naturales de Barranca. Dicho Diploma llegó el 1 de marzo del mismo año. Unos años  antes, el 16 de noviembre de 1956, habían recibido de Roma el título de bienhechores de la Orden San Agustín D. Ramón A. Hernández y su esposa Dña. Altagracia López.

En la misma reunión se presentó a la comunidad, por el arquitecto Pedro Gamundi, un presupuesto para acondicionar el edificio Salón Cultural. Se pensó en hablar con otras personas antes de tomar unan decisión. En el año 19741975 se cierran las cuatro paredes del Salón Cultural con ayuda del Gobierno y aportes de la comunidad parroquial.

El 20 de septiembre de 1975 el P. Pablo Marín pide el reingreso a la comunidad. El Consejo Provincial en su reunión del 5 de octubre de 1975 le responde de forma positiva diciéndole que se reintegre a todos los efectos a la convivencia de nuestra comunidad de La Vega y que pueda seguir prestando su trabajo al servicio directo del Sr. Obispo.

            En reunión del  23 de enero de 1976 se trató de hacer una campaña fuerte y bien coordinada para amueblar el Salón Cultural. Como cosas más urgentes se destacaron las sillas y los altoparlantes, ya que para otros objetos como el sagrario, el crucifijo y el armonium, había ya ofertas y donaciones.

El 23 de abril de 1976 se pide un presupuesto para sillas de fibra de vidrio con el fin de amueblar el Salón Cultural. El 9 de julio del 1976 se aprueba en comunidad compran 500 sillas de fibra de vidrio, color azul, a un costo de 19 pesos cada unidad. El 7 de octubre del mismo año se aprueba el  pintar el techo de el Salón con pintura plástica blanca con lo que se llegó a llamar “el elefante blanco” por malas lenguas.

            Gracias  a  los  esfuerzos  de los PP. Francisco Rodríguez, Saturnino Juan y con la ayuda del gobierno del Doctor Balaguer, en el año 1977 pudo terminarse e inaugurarse el Salón Cultural. Se inauguró el día 23 de abril del año 1977, en dicha inauguración estuvo presente el Presidente de la República, Doctor Joaquín Balaguer.

En el mismo acto de inauguración el P. Francisco Rodríguez le pide al Sr. Presidente la construcción de una verja ornamental para proteger Iglesia y Colegio. Se la concedió.

            Actualmente las celebraciones parroquiales se realizan en el edificio multifuncional

que fue construido como Salón Cultural del Colegio Agustiniano.

            En el Capítulo Provincial de1977 se aprueban unos Estatutos Vicariales en los que se designa a un miembro de una de las comunidades de República Dominicana como representante del Vicario en el país.

            Después del Capítulo la comunidad quedó constituida por los Padres: Manuel Fernández, prior y director del Colegio; Cándido Herrero, subdirector; Hilario García, administrador; Felipe Fernández, párroco de San Agustín; P. Pablo Marín y P. Juan Pablo Díez.

            Después se van integrando a la comunidad el P. Belisario Martínez en noviembre de 1977; Eliseo Lescún en febrero de 1978, pero al poco tiempo fue trasladado; también llega en 1978 Fr. Mario Gallego. En junio de 1979 el P. Leandro Prieto y en agosto del mismo año el P. José Rodríguez Orejas. En  septiembre  de 1979 se incorpora a la comunidad después de su renuncia como Vicario el P. Domingo Aller. En enero de 1980 hasta mayo de1981 ejerció de párroco en la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús de Sabaneta, La Vega. El último en incorporarse a la comunidad, en junio de 1981 fue el P. Isaías Alvarez. En enero de 1980 el P. Cándido va de vacaciones a Argentina.

Después del Capítulo Provincial de 1981 la comunidad quedó formada por los Padres: José Rodríguez Orejas, Prior; Juan Pablo Díez, director del Colegio; Pablo Marín, secretario del Colegio; Felipe Fernández, párroco de San Agustín; Isaías Alvarez, administrador; Belisario Martínez; Domingo Aller, coadjutores. En abril de 1982 regresa el P. Cándido y pasa a ser vicedirector del Colegio. Por el mes de noviembre del mismo año el P. Pablo Marín se traslada a España. En febrero de 1983 el P. Felipe Fernández es destinado a Santa Mónica y después dirigirá las obras de la construcción del Seminario; en su lugar se nombra párroco de San Agustín al P. Domingo Aller. En junio de 1984 es trasladado el P. Belisario Martínez a Puerto Rico.

      Tras el Capítulo Provincial de 1985 celebrado en julio, la comunidad quedó constituida por los Padres: Domingo Aller, prior y párroco; Juan Pablo Díez, director del Colegio; Lesmes Bernabé, administrador y Cándido Herrero. El día 28 de octubre llega de España el P. Manuel Mecández, después de dos días en la Capital llega a La Vega. El 6 de diciembre de 1987 nombran prior de la comunidad y párroco de San Agustín al P. Manuel Mecández debido al traslado del P. Domingo Aller a Puerto Rico, para hacerse cargo de la formación y rector del Seminario de Santo Tomás de Villanueva de Bayamón. En esa misma fecha es destinado a la comunidad de La Vega a Fr. Carlos R. Morales, con el objetivo de que ponga en práctica su diaconado. En reunión del 27 de enero de 1988, leída la carta de Fr. Carlos R. Morales pidiendo ser admitido al Orden Presbiteral; tras sopesar las opiniones de los miembros de la comunidad se le aprobó por unanimidad

El 17 de marzo de 1989 el P. David Iñiguez, Vicario de las Antillas informa al vicariato de la compra de un terreno ubicado en la montaña de La Vega, Güaigüí, de 270,240 metros cuadrados.

Después del Capítulo Provincial de 1989 la comunidad queda formada por los Padres: Manuel Mecández, prior y párroco; Juan Pablo Díez, director del Colegio; Carlos Morales, administrador; Belisario Martínez, coadjutor y Cándido Herrero.

En reunión del día 26 de septiembre de 1988 se anticipa que el Colegio va tener unos gastos extraordinarios. Entre otros la reparación de las terrazas para solucionar los problemas de filtración.

El 26 de junio de 1989 el ingeniero Julio Cesar Peña presenta el proyecto de construcción de unas aulas al norte del Salón Cultural y enfrente de Codetel. El proyecto de aulas propuesto está conformado por 4 módulos de aulas de dimensión 14 mts. por 8 mts. de ancho para dividir en dos aulas de 7 mts por 8 mts. las cuales podrán ser usadas para salón de actos, estando divididas por una puerta plegadiza. Las aulas poseen un pasillo en forma de U con losa de hormigón armado soportada por columnas circulares que dan acceso a un patio central de 15 mts por 15 mts,

El ancho del pasillo es de 3 mts. El techo en general está conformado por tijerillas de metal y cubierto por zinc normal. En la parte central del proyecto se construirá una batería de baños para ambos sexos con dimensiones adecuadas. Dicho proyecto constó 380,596.47 pesos dominicanos.

A petición  del Sr. Arzobispo de Santo Domingo Nicolás de Jesús López Rodríguez, hoy Cardenal, de ceder por tres años al P. Juan Pablo Díez para dirigir el Seminario Arquidiocesano de orientación neocatecumenal, la comunidad y el Consejo Vicarial, con el visto bueno del P. Provincial, acogió tal súplica; y en carta dirigida al Arzobispo del día 23 de mayo de 1990, el P. Juan Pablo Díez pasaba a dirigir el Seminario Arquidiocesano de Santo Domingo. En lugar del P. Juan Pablo era destinado a la comunidad Fr. Gregorio Ferreras, quien nunca llegó. Por dicho motivo la Dirección del Colegio la asumió el Superior de la comunidad, P. Manuel Mecández.

            A comienzos del año escolar 19901991 se incorpora a la comunidad Fr. Gerardo Cabán, estudiante de Teología en nuestro Seminario de Bayamón, con motivo de trabajar en un campo de más compromiso y pobreza. Duró en la comunidad quince días. No fue capaz de adaptarse al trabajo. Después de un año fuera de la Orden, poco más o menos, y visto el parecer de sus formadores se volvió a reintegrar en plan de prueba a la comunidad. Estuvo unos meses y ante la incapacidad de adaptación dejó la comunidad y la Orden.

El 27 de mayo de 1991 se incorporó a la comunidad de La Vega Fr. José Luis Santiago Acevedo, que desempeñará el oficio de Auxiliar del Director del Colegio y al mismo tiempo brindará una supervisión al Centro de Informática del Colegio Agustiniano (CEINCA). Sólo estuvo un año con nosotros. El 15 de junio de 1992 es destinado a estudiar al Colegio Internacional de Santa Mónica en Roma.

 

 

 

El 3 de septiembre de 1991 y con motivo de cumplir los 75 años de sacerdocio, tuvimos una celebración homenaje con motivo de la entrega del título de HIJO ADOPTIVO DE LA VEGA al P. Cándido Herrero de la Puebla, O.S.A. concedido por el Excmo. Ayuntamiento de esta ciudad.

 

 

El 23 de septiembre de 1991 celebramos Solemnemente en nuestra Parroquia de San Agustín y en el Colegio Agustiniano el aniversario de los 75 años de sacerdocio del P. Cándido Herrero de la Puebla O.S.A., acontecimiento que muy pocos podrán celebrar, y nosotros hemos tenido el gran gozo de poderlo vivir, con un P. Cándido pletórico

 

En reunión conventual del 24 de febrero de 1992 se presentó el plano de una posible remodelación de la tercera planta, especialmente las habitaciones dedicadas a la comunidad. Quedamos en esperar la cotización del proyecto para su aprobación o rechazo. Ya en septiembre se le pide al ingeniero que agilice el proceso de remodelación de las habitaciones.

El día 19 de junio de 1992 después de una recaída fallece el P. Cándido Herrero de la Puebla, O.S.A.  No teniendo la Orden panteón se enterró en el panteón que tenían los benefactores  de la Orden D. Ramón y Dña. Altagracia, hasta que tuviéramos uno propio. Pocos meses después se hicieron los trámites con el Ayuntamiento para que nos donaran un pequeño terreno en el nuevo cementerio municipal.

En mayo de 1993 se pide al P. Juan Pablo Díez que se reintegre a la comunidad de La Vega, pero después del Capítulo se traslada a Texas, Estados Unidos.

Los días 5 al 9 de julio de 1993, en León, tuvo lugar el Capítulo Provincial Ordinario.  El 24 de agosto de 1993 pasa a formar parte de la comunidad de La Vega Fr. Pedro Hernández Severino, para ejercer su diaconado. De tal manera que la comunidad quedaría formada por los siguientes miembros: Párroco de San Agustín, Director del Colegio y Superior de la casa, el P. Manuel Mecández; Administrador de la casa y el Colegio, el P. Carlos R. Morales; Coadjutor de San Agustín, el P. Belisario Martínez.

            En las vacaciones que tuviera el P. Belisario en Brasil, haciendo ejercicio, se rompió el tendón de Aquiles. Esto le mantuvo fuera de la comunidad casi cinco meses. Volvía de Brasil el día 10 de enero de 1994. Pero dicha vuelta no le integró en el trabajo de la comunidad, ya que estuvo todavía cuatro meses convaleciente. El 24 de octubre de 1995 es destinado a la comunidad de Santo Domingo, como párroco de San Agustín, de la Capital.

            En el mes de mayojunio de 1994, Fr. Pedro Hernández pide ser admitido al Presbiterado; petición que no fue aceptada dado que su comportamiento y el hábito de la bebida ocasionaban muchos choques que dificultaban la convivencia entre los hermanos. En la misma carta que se le niega la admisión al Presbiterado (7 de julio de 1994) el P. Vicario le sugiere la posibilidad y conveniencia de abandonar la Orden Agustiniana. Esta misma recomendación le dio el P. Provincial en su visita de Renovación (24 de octubre de 1994). El comienza a hacer sus contactos con los Obispos del país y después de dos negativas (Obispo de La Vega y el de Santiago) encuentra un Obispo benévolo, el de Baní, que le acoge desligándose así de la Orden.

El día 14 de diciembre de 1994 Fr. Pedro Hernández se marchó de la comunidad y de la Orden.

Reunidos en capítulo conventual el día 20 de junio de 1994 se aprueba poner un plafón en el área de Preescolar debido al fuerte calor que se acumula en las aulas debido al zinc que las cubre. También se aprueba ampliar la sala de profesores.

En el mes de octubre de 1994 se incorpora a la comunidad de La Vega, venido del Brasil para hacer una experiencia en nuestra Parroquia de Comunidades de Base, el P. Enrique Porta. Estuvo trabajando unos meses en las comunidades de Palmarito, Los Pomos, Las Maras y el Higüero... y el 3 de mayo de 1995 nos deja y más tarde abandonará la Orden.

El 31 de octubre de 1994 llega, desde España, destinado a la comunidad de La Vega Fr. Juan Carlos Rodríguez Rabanal, profeso de votos simples. Se le asigna un trabajo pastoral, en el Hatico y los Pomos y un trabajo en el Colegio.

El día 18 de mayo de 1995 llega a la comunidad de La Vega para hacer su experiencia de diaconado Fr. Edwin Alberto Cruz García. Se le asigna como trabajo un par de comunidades: el Higüero y Las Maras, para que visitara a las familias y organizara un poco la pastoral catequética, evangelizadora y de jóvenes. El 14 de diciembre de 1995 es enviado a su nuevo destino en Puerto Rico

El día 30 de agosto de 1995 fue nombrado por el P. Vicario como miembro de la comunidad de La Vega a Fr. Santiago Mateo Pagola. Estuvo ejerciendo unos meses de profesor de dibujo en el Colegio, pero tuvo que dejarlo, no supo adaptarse a la idiosincrasia de los dominicanos

El día 15 de septiembre de 1995 solicita la profesión Solemne Fr. Juan Carlos Rodríguez. Reunida la comunidad envía su aprobación al P. Vicario y su Consejo. El día 1 de octubre de 1995 Profesa de Votos Solemnes. Recibe dichos votos el P. Vicario de las Antillas

El día 5 de octubre de 1995 reciben los ministerios de acolitado y lectorado  los hermanos Fr. Juan Carlos y Fr. Santiago. Confirió dichos ministerios el Prior Vicarial P. Vidal Ortega que vino a recibir los votos de Fr. Juan Carlos Rodríguez Rabanal.

El día 23 de octubre de 1995 Fr. Juan Carlos solicita la Ordenación diaconal. Se reúne la comunidad y envía su informe al P. Vicario. El día 9 de diciembre de 1995 recibe la Orden del Diaconado de manos de Mons. Antonio Camilo en la parroquia San Agustín.

El día 16 de noviembre de 1995 es destinado a la comunidad de La Vega el P. Saturnino Juan Vega.

            En el verano de 1996 estuvo en la comunidad de La Vega, haciendo una experiencia pastoral, Fr. Marcelino Fernández, estudiante de Teología en España

El día 28 de julio  de 1996 emitió su Profesión Solemne Fr. Francisco Antonio de León Almánzar, nativo de Barranca. La ceremonia se llevó a cabo en la Iglesia Parroquial de San Agustín.

En reunión conventual del 31 de julio de 1996, además de otras cosas se trató nuevamente sobre la construcción de una capilla para la comunidad, ya que con la remodelación de las habitaciones se prescindió de la que había.

Reunidos en capítulo conventual el día 12 de noviembre de 1996 ante la comunicación de Mons. Antonio Camilo, obispo de La Vega, al P. Manuel Mecández, Párroco de San Agustín, de llevar a efecto el decreto para crear la Parroquia “Beato Julio Santiago Bonó” (cuyo territorio comprende Palmarito, Los Pomos, atendidos por nosotros) volvimos a tratar sobre los límites, sobre cómo se vería afectada nuestra Parroquia, y se determinó invitar al Obispo a comer y exponerle nuestro parecer sobre el caso. Tuvimos la reunión con Mons. Antonio Camilo en la que nos informó su idea de crear la Parroquia “Beato Julio Santiago Bonó” De nuestra parte le expusimos nuestro parecer.

Reunidos en capítulo conventual el día 28 de abril de 1997 se aprueba la construcción de un oratorio o capilla para la comunidad. También se aprobó corregir las filtraciones y pintar el Salón Cultural.

En capítulo conventual del 10 de noviembre de 1997 recibimos la visita del P. Provincial, Isidro de la Viuda, que accedió gustoso a la invitación para bendecir solemnemente con la celebración de la Eucaristía el oratorio de la comunidad.

En León del 11 al 17 de julio de 1997 se celebra Capítulo Provincial Ordinario. En enero se reúne por primera vez la comunidad, formada por los siguientes religiosos: Superior  de  la  casa,  el P. David  Iñiguez  Moreno;  Párroco  San  Agustín,  el  P. Manuel Mecández López; Director y Administrador de la casa y el Colegio Fr. Juan Carlos Rodríguez Rabanal; Fr. Santiago Mateo Pagola y P. Félix Rodríguez Olmo.

 

El P. Félix Rodríguez vino a esta comunidad de modo provisional, en espera de la autorización del Gobierno de Cuba para entrar en la isla para una fundación de la Provincia de Castilla. Lo mismo le pasará al P. Angel Pedro Fernández que vendrá de España en espera de ir a Cuba, residiendo en Santa Mónica de la Capital.

El tiempo que se demore el permiso de entrada del Gobierno cubano, lo pasarán ayudando a las dos Parroquias. Con la marcha a Puerto Rico del P. Domingo Aller, párroco de Santa María Reina, pasará a ejercer dicho oficio entre los años 19992000 el P. Angel Pedro. Dicha autorización para entrar a Cuba nunca se dio. Dado que el P. Angel Pedro no se sentía bien como párroco de Santa María Reina, se nombra al P. Félix Rodríguez Olmo que ya conocía dicha Parroquia. Deja la comunidad de  La Vega a finales de febrero del año 2000. El P. Angel Pedro fue trasladado a Brasil en el Capítulo Provincial del 2001.

En dicha reunión se pidió información sobre CEINCA (Centro Informático Colegio Agustiniano) y se dijo que la actual situación de inactividad se debe a la pasividad organizativa del nombrado director de dicho Centro que es buen técnico en informática, pero sin cualidades para organizar los cursos. Se pidió que se pusiera en marcha el Centro. Así mismo se expresó la inquietud por la remodelación de la planta física del Colegio y de la Comunidad, que apenas se han tocado desde sus orígenes, y que requieren actualización para dar los servicios requeridos hoy día.

El 25  de enero de 1998 se tuvo en nuestra Parroquia de San Agustín la Ordenación Sacerdotal del primer religioso agustino dominicano, P. Francisco Antonio de León Almanzar, que después de tantos años de esfuerzo y dedicación el Señor nos ha regalado. Fue ordenado sacerdote por manos del Sr. Obispo de La Vega Mons. Antonio Camilo González.

En capítulo conventual del día 29 de junio de 1998 se trata la fiesta homenaje que se tendrá el sábado día 4 de julio con motivo de la entrega del título de HIJO ADOPTIVO DE LA VEGA al P. Manuel Mecández López, O.S.A. concedido por el Excmo. Ayuntamiento de esta ciudad. Título, que como dije en su día, lo recibo en reconocimiento a todos los agustinos que han pasado por esta tierra bendecida por Dios y han dejado parte o toda su vida en servicio a los más débiles. La celebración dará comienzo a las 5:30 P.M. con una Eucaristía presidida por el Sr. Obispo de la diócesis Mons. Antonio Camilo. Seguirá un actocultural con la entrega del mencionado título y terminará con un brindis ofrecido a los asistentes y una cenahomenaje para invitados más estrechamente comprometidos con el P. Manuel en las tareas apostólicas y educativas que ha venido desarrollando desde hace 13 años en esta ciudad.

El día 7 de septiembre de 1998 es destinado a la comunidad de La Vega a el P. Angel L. Ortiz, puertorriqueño. Permaneció en la República Dominicana hasta el 22 de mayo del año 2000, fecha en que abandonó la Orden.

En reunión conventual tenida el 27 de septiembre de 1999 después de debatir por algunos de que la administración no debía recaer en una sola persona, como estaba ocurriendo, se aprueba que la administración de la casa recaiga sobre el P. Angel Ortiz. Ejerció dicho oficio con buena voluntad, pero no era lo suyo, durante algunos meses hasta que dejó la Orden. De mayo a enero ejerció de administrador el P. David Iñiguez.

            Reunidos en capítulo conventual el día 1 de noviembre de 1999 se aprueba cambiar la oficina parroquial a donde está la sala de visitas (entrando al Colegio mano derecha) y construir dos despachos en la segunda planta uno para visitas y otro para el departamento de pastoral del Colegio.

El día 5 de enero del año 2000 de muerte instantánea, paro cardíaco, nos abandona Fr. Santiago Mateo Pagola y es enterrado en el panteón que tenemos los Padres Agustinos en el nuevo cementerio municipal, cerca de la Zona Franca.

Reunidos en comunidad el día 26 de enero del año 2000 además de otras cosas se comentó con cierta preocupación el poder conseguir título de los bienes que tenemos en la República, sobre todo el título de la finca de Güaigüí, ya que el abogado a muerto y el trabajo traspasado a sus hijos es un caos de documentos. Se ha ido por cuatro veces a ver si recuperamos dichos documentos pero sin resultado. Unos años después el P. Carlos R. Morales intentará aclarar un poco todo este caos.

Se ve la necesidad de poner, sobre el panteón que tiene la comunidad en el nuevo cementerio, una identificación. Así mismo hacer el epitafio en el nicho de Fr. Santiago Mateo Pagola.

A finales del mes de junio del año 2000 llega de España para formar parte de nuestra comunidad el P. Roberto García Pulgar y permaneció trabajando y realizando su misión apostólica hasta el día 20 de diciembre del mismo año, día en que falleció después de una operación. Para cubrir su vacante fue enviado desde el Seminario Agustiniano de Santo Domingo el P. Francisco Antonio de León Almanzar. En reunión del 22 de enero del 2001 se nombró administrador de la casa al P. Francisco Antonio de León Almanzar. También ejerció durante un corto tiempo como administrador pues a finales de septiembre o comienzos de octubre del mismo año se le destina a Santo Domingo, pero lo suyo no eran los números

En carta que manda Mons. Antonio Camilo al P. Vicario, Felipe Fernández, después de el  saludo de rigor le pasa a informar que entre las 12 Parroquias que piensa erigir el día 8 de diciembre del año 2000, Año Jubilar, está contemplada la Parroquia de “Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote” de Barranca. Dicha Parroquia tomará gran parte del territorio que ocupa la Parroquia San Agustín. También se nos pedía que hiciéramos sugerencias acerca de la distribución de la parroquia que él había hecho.

Nosotros le proponíamos una distribución más racional, quedando las tres Parroquias. 1) Parroquia San Agustín: formada por el territorio urbano de La Vega y los barrios de Palmarito y los Pomos. 2) Parroquia Beato Julio Santiago Bonó: formada por el campo universitario, Las Maras, el Higüero, el Hatico, es decir, todo el territorio comprendido entre la Avenida Rivera con Avenida Riva hasta el rancho Fermín con el río Camú. 3) Parroquia Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote: formada por el territorio comprendido entre el río Camú y canal hasta los antiguos límites que tenía San Agustín. El límite entre ambas Parroquias será el río Camú

No se si estudió nuestra propuseta el hecho es que los límites de la Parroquia quedaron como lo había propuesto y en la misma carta se nos decía que “estamos en condición de hacer un contrato con los Padres Agustinos, para la nueva Parroquia de Barranca, por cinco años. Pero como le expresé, quisiéramos que cada Parroquia tuviera un Párroco diferente, para que Barranca se organice como Parroquia”.

El día 8 de diciembre del años 2000, Año  Jubilear, se crea la Parroquia “Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote” en Barranca, Municipio de La Vega. Formarán parte de la nueva Parroquia las comunidades de Las Yerbas, Bacuí, Licey, Las Yayas, La Jardeta, Jamo y Rancho Abajo. Las comunidades de Toro Cenizo y Monte Plata que nosotros regíamos pasaron a la Parroquia de Villa Tapia. La nueva Parroquia tendrá como templo parroquial la Capilla dedicada hasta ahora al Corazón de Jesús en Barranca, que se denominará en lo adelante Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote.

En el mes de julio del 2001 llega a formar parte de nuestra comunidad Fr. Quirilio Matos, profeso de votos simples. Al comenzar el curso se le asignan las clases de español y la tutoría de cuarto de Bachiller. Además trabajó con los grupos “Tagaste” y en el fomento de la pastoral agustiniana dentro del Colegio.

En el año 2001 se tiene el Capítulo Provincial Ordinario. La comunidad reunida en capítulo conventual  el día 12 de noviembre del 2001 dio la bienvenida a los nuevos miembros Padres Belisario y Carlos. De tal forma que la comunidad quedó constituida de la siguiente manera: Superior de la casa y nuevo Párroco de “Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote” de Barraca, el P. Manuel Mecández; Director del Colegio y Párroco de San Agustín, el P. Carlos R. Morales; Administrador de la casa y el Colegio, Fr, Juan Carlos Rodríguez Rabanal; Coadjutor de San Agustín, el P. Belisario Martínez; y Fr. Quirilio Matos. En la misma reunión se formuló el Proyecto Comunitario y fue aprobado por todos los miembros.

El 29 de noviembre del 2001 en carta enviada al nuevo P. Vicario, el P. Saturnino Juan,  Mons. Antonio Camilo le comunica que se creará la nueva Parroquia el 20 de diciembre a las 5:00 P.M. con la asistencia del Señor Cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, ya que él es nativo de esa Parroquia.

En reunión tenida el 18 de abril del 2002 se aprobó por unanimidad la petición de Fr. Quirilio Matos a la Profesión Solemne.

En reunión tenida por la comunidad el día 22 de abril del 2002 y con la presencia del P. Vicario, P. Saturnino Juan,  entre los diversos puntos el P. Vicario nos presentó el plan de remodelación del Seminario Agustiniano de Santo Domingo. Se expusieron los pros y los contras y se prefirió ejecutar una parte de la obra y no su totalidad.

En reunión de la comunidad el 29 de mayo del 2002 entre las diversas cosas que se trataron se anunció la Ordenación Sacerdotal de Fr. Oscar Jiménez Portes, que había terminado sus estudios en Roma, para el día 16 de agosto del 2002, por lo tanto, se requiere hablar con el Sr. Obispo y fijar horario.

El día 21 de julio del 2002 celebramos la Profesión Solemne de Fr. Quirilio Matos.

Fr. Oscar Jiménez recibió el ministerio Sacerdotal el 16 de agosto del 2002 de las manos de Mons. Antonio Camilo; celebró su primera eucaristía el día 18 de agosto en San Agustín, su Parroquia.

El día 16 del mes de agosto del 2002  se incorporó a la comunidad de La Vega el P. Pedro Luís Moráis, asignándole la tarea de Vicario Cooperador de la Parroquia Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote.

El 7 de noviembre del 2002 nos reunimos las Comunidades de La Vega y Santo Domingo durante una mañana y tarde para recibir y compartir una conferencia de Formación Permanente a cargo del P. Domingo Aller que versaba sobre el nacimiento del monacato agustiniano y los orígenes de nuestra Orden.

El 22 de diciembre del 2002 Fr. Quirilio Matos fue destinado al Seminario de Bayamón, Puerto Rico, con el fin de completar sus estudios teológicos. El 22 de diciembre del 2002 recibe el orden diaconal Fr. Quirilio Matos.

El día 23 de septiembre del 2003 se incorpora a nuestra comunidad el P. José Rodríguez, asignándole la tarea de Vicario Cooperador de la Parroquia San Agustín.

    En reunión conventual tenida el 25 de septiembre del 2003 se revisó el proyecto comunitario donde se insertó como nuevo cuatro celebraciones comunitarias al año coincidiendo con fiestas especiales de la Orden. Se pusieron las siguientes: 24 de abril, la Conversión de San Agustín; 4 de septiembre, Ntra. Sra. de la Consolación; 10 de octubre, Santo Tomás de Villanueva y 13 de noviembre, Todos los Santos de la Orden. La Formación Permanente se realizó en Puerto Rico el 18 de noviembre coincidiendo con la Asamblea Vicarial y versó sobre Bioética.

                En reunión conventual celebrada el 5 de noviembre y presidida por el Vicario de las Antilla P. Saturnino Juan Vega  se informó de los integrantes de la Comisión encargada de la celebración de los 50 años de presencia agustiniana en República Dominicana. La Comisión estaba formada por los Padres: Saturnino Juan Vega; Manuel Mecández; Francisco Antonio de León; Carlos R. Morales y Fr. Juan Carlos Rodríguez Rabanal.

                El 1 de febrero del 2004, después del almuerzo, Fr. Juan Carlos Rodríguez informó a la comunidad su decisión de abandonar la vida religiosa; pidió quedar dos o tres semanas entre nosotros para hacer los preparativos e informar al nuevo administrador.

En reunión de comunidad, tenida el día 5 de febrero del 2004, se aprobó por unanimidad elegir como Ecónomo de la casa y del Colegio, al P. Pedro Luís Moráis el cual comenzó de inmediato a recibir toda la información para este proceso de transición antes de que nos deje Fr. Juan Carlos que será el 15 de marzo del 2004. Estará viviendo unos cuantos días con una familia amiga en esta ciudad de La Vega. Se marchó para España el 20 de mayo del mismo año.  

El día 19 de junio del 2004 se trasladaron los restos mortales del P. Cándido Herrero, que reposaban en el panteón de D. Ramón y Dña. Altagracia, al nuevo panteón que los PP. Agustinos tenemos en el Cementerio Municipal. En el acto de exhumación estuvo presente el P. Superior, P. Manuel Mecández, OSA para reconocer el cadáver. 

Una vez depositados los restos en una caja más pequeña  se trasladaron al Cementerio Municipal donde se inhumaron estando presente toda la comunidad más Dña. Altagracia López. Después de bendecir el nuevo nicho se depositaron en él los restos mortales del P. Cándido Herrero. A continuación, y allí mismo, rezamos Laudes de difuntos.

En reunión del 26 de agosto del 2004 se aprobó una cotización para cambiar el plafón del comedor y parte de la galería del tercer piso.

El 28 de octubre del mismo año nuestra comunidad de La Vega asistió a la celebración del XX Aniversario del Seminario San Alonso de Orozco dentro de las actividades programadas para el Jubileo Agustiniano.

El 17 de noviembre del 2004 tuvimos la Solemne Eucaristía de las Bodas de Oro de la presencia agustiniana en República Dominicana y de la Parroquia San Agustín con la presencia del Prior General de la Orden, Rvdo. P. Roberto Prevost; el Prior Provincial Rvdo. P. Jesús Paniagua; el Prior Vicarial P. Saturnino Juan Vega. También contamos con la participación de nuestros pastores S.E.R. Mons. Nicolás de Jesús Cardenal López Rodríguez; S.E.R. Mons. Antonio Camilo; S.E.R. Mons. Juan Antonio Flores; S.E.R. Mons. Fabio Mamerto Rivas. El clero de La Vega también dijo presente en esta actividad, lo mismo que las autoridades civiles. El Ayuntamiento de La Vega, a través de sus representantes, da un voto de reconocimiento a los Agustinos con motivo de la Bodas de Oro. Quiero resaltar la presencia de nuestros hermanos agustinos tanto de los que están trabajando en Puerto Rico, como en España, y de una manera especial a dos Padres: Francisco Rodríguez y Jesús Murugarren que tuvieron que sufrir la expulsión del país con el régimen trujillista y en esta ocasión celebraban con gozo, igual que nosotros, los cincuenta años de nuestra presencia en República Dominicana. En esta actividad también se anunciaron el grupo de hermanos que serían afiliados a la Orden de las distintas misiones que servimos en este país.

Otras de las actividades a celebrar dentro del Jubileo Agustiniano fue del 19 al 21 de noviembre el Encuentro Internacional de Jóvenes Agustinianos. Más de quinientos jóvenes, tanto de Puerto Rico, Santo Domingo y La Vega, se reunieron y tuvieron el desarrollo de sus temas en la Parroquia Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote de Barranca. La clausura de dicha actividad se llevó a cabo en la Parroquia San Agustín con una Eucaristía solemne presidida por el Rvdo. P. Provincial, Jesús Paniagua.

 

El 8 de diciembre, día de la Inmaculada Concepción de María, fecha en que fue creada la Parroquia San Agustín tuvimos un encuentro con todos los catequistas de las dos parroquias. Se tuvo una charla sobre la función del catequista hoy, impartida por Mons. Fabio Mamerto Rivas, salesiano y se terminó con una Eucaristía en honor de nuestra Madre.

A raíz de la fiesta de la Orden del Beato Esteban Bellesini, religioso que se dedicó a la actividad docente para cuidar la formación cultural y cristiana de la juventud, y dentro de los actos del 50 aniversario, tuvimos una tarde con todos los niños y niñas de la catequesis en las dos parroquias. En dicha tarde además de juegos se les habló, por grupos pequeños, un poco de nuestra llegada a la República Dominicana.

El Prior General Rvdo. P. Roberto Prevost de nuevo nos hizo una visita, ahora de renovación. Estuvo entre nosotros del 12 al 15 de marzo de 2005. En dicha visita hizo entrega de los Certificados de afiliación a la Orden Agustiniana a todos los hermanos aprobados por las comunidades de La Vega y Santo Domingo.

En reunión del 28 de abril de 2005 y  habiendo sido elegido Consejero Provincial el P. Pedro Luís Moráis, la comunidad aprueba de forma interina que la administración pase a manos del P. Carlos R, Morales. El P. Pedro Luís se incorpora en la casa Provincial el 16 de mayo de mismo año.

Después del Capítulo Provincial celebrado en Guadarrama, España, la comunidad quedó constituida por los Padres: Manuel Mecández, prior y párroco de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote; José Rodríguez Orejas, vicario cooperador de la misma parroquia; Carlos R. Morales, director del Colegio y administrador y Antonio Then de la Cruz, párroco de San Agustín. El P. Belisario partió a su nuevo destino, párroco de la Monserrate, Santurce, Puerto Rico, el día 13 de octubre de 2005. El P. Antonio Then se integró a la comunidad el 21 de octubre del mismo año

Se celebró el día 7 de noviembre, en la capilla de la comunidad, la fiesta de los difuntos de la Orden con la presencia de los hermanos de la comunidad de Santo Domingo y con la grata presencia también de Dña. Altagracia López, afiliada a la Orden.

En reunión comunitaria celebrada el día  29 de noviembre del 2005 pasamos a revisar el Proyecto comunitario, se aprobaron los puntosa siguientes: tener el Capítulo local el último jueves de cada mes; rezo de laudes todos los días y los miércoles y jueves se sugirió tener alguna lectura: la Regla, Constituciones o algún documento del P. General. A medio días rezó de la hora sexta. Acogimos realizar tres días para retiro comunitario cada año, con los temas que nos proponga el Proyecto de Revitalización de

la Orden. En cuanto a los Ejercicios espirituales y Formación Permanente nos acogimos a lo que la Vicaria o Provincia, si estás de vacaciones, programe. Las celebraciones comunitarias se pusieron las siguientes: La conversión de Nuestro Padre Agustín, 24 de abril; Santa Rita, 22 de mayo; Nuestra Señora de la Consolación, 4 de septiembre; Santo Tomás de Villanueva, 10 de octubre y Todos los Santos de la Orden, 13 de noviembre. Juntarnos con la Comunidad de la Capital en las celebraciones de cumpleaños de algún religioso. Recuperamos la salida comunitaria todos los primeros lunes de cada mes.

Con motivo del Primer Capítulo Vicarial que ordenan nuestras Constituciones, tuvimos varias reuniones examinando y aportando sugerencias para que salieran lo mejor posible. Dicho Capítulo se celebró en nuestro Seminario Santo Tomás de Villanueva de Bayamón, Puerto Rico, entre los días del 15 al 17 de febrero de 2006.




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