Historia del Colegio

50 Aniversario de la Presencia Agustiniana en República Dominicana



Los hermanos Rabanal, Miguel y Félix, llegaron a la República Dominicana entre el 15 y el 20 de septiembre de 1953 y eran los encargados de detectar, por orden de sus Superiores, los campos de trabajo más apropiados al espíritu de la Orden Agustiniana y el lugar más propicio para que la Provincia de Castilla fijase su residencia. Vistas y sopesadas las necesidades informaron que la mejor manera de ayudar al pueblo dominicano era creando un Colegio de Enseñanza.

De izquierda a derecha: Don Ramón Hernández; P. Miguel Rabanal; Doctora Luisa Adelaida Cornelio; P. Pablo Marín; Doña Altagracia López y P. Félix Rabanal

Una vez aprobada su decisión se comienza a pensar en los lugares verdaderamente necesitados de centros educacionales. Se piensa en la Capital, en Santiago... pero ya  había  centros  de enseñanza masculinos. En La Vega además de  la acogida muy buena por parte del recién nombrado Administrador Apostólico Fr. Leopoldo de Ubrique, capuchino, encontraron la extraordinaria generosidad del matrimonio formado por D. Ramón Hernández y su esposa, Dña. Altagracia López. Ellos donan a los Padres Agustinos una superficie de terreno de unos cuarenta mil metros cuadrados, en los que posteriormente, se edifica el Colegio Agustiniano y el Salón Cultural.

El día 28 de agosto de 1954 el P. Félix Rabanal había presentado un proyecto  al Gobierno Dominicano solicitándole ayuda para la construcción de un Colegio. Tal proyecto consistía en una gran cruz en el centro del solar. Con la llegada del P. Pablo Gutiérrez desde España, 26 de octubre de 1954, para hacerse cargo de la nueva Parroquia, él trata de investigar qué ha pasado con la solicitud hecha por el P. Félix. Tras averiguaciones, se enteraron que el proyecto presentado no tenía ninguna esperanza de ser aceptado.


Entonces el P. Pablo Gutiérrez se reúne con el Administrador Apostólico de La Vega, Fr. Leopoldo de Ubrique y le suplica que ambos de común acuerdo se dirigieran al Jefe, Trujillo. Y así lo hacen escribiéndole la siguiente carta.

 

 


 

 

J-H-S-

Excmo. Sr. Rafael Leónidas Trujillo Molina

Excmo. Sr.:

Es para mí un honor extraordinario, con motivo de mi arribo a la República Dominicana, saludarle, y en mi calidad de Superior de la Orden en esta República, exponerle:

1) Que la rama a que yo pertenezco de la Orden de San Agustín consagra la mejor parte de sus energías en la enseñanza, siguiendo las huellas de su Santo Fundador; como la demuestran las Universidades del Escorial, La Habana, Santo Tomás de Villa Nueva en Filadelfia, y los muchos Colegios de primera y segunda enseñanza diseminados por doquier.

2) Que con esta misión me mandan los Superiores a la República Dominicana y, de acuerdo con mis compañeros, se piensa fundar un Colegio de varones, el primero en la R.D., en La Vega. A este fin disponemos de un solar de cuarenta mil metros cuadrados entre las calles del Generalísimo Trujillo y Duarte y Ave. San Cristóbal, frente al Colegio de la Inmaculada.

3) Para construir el Colegio y la Iglesia suplicamos la ayuda material de S.E. : su ejemplo prestigiaría el proyecto y sería un gran apoyo moral para seguir nosotros haciendo la colecta entre el pueblo, del que esperamos conseguir gran parte de los fondos.

 4) Tenemos el anteproyecto de las obras, cuyo costo monta aproximadamente a ciento setenta y cinco mil pesos (R.D. $ 175.000)

Con los sentimientos de la más sincera gratitud quedo de S.E.  afmo. En Cristo.

P. Pablo Gutiérrez Flórez O.E.S.A.

 Ciudad Trujillo 24 –XI – 54.

 


 

Tras la petición y posible aceptación hubo que prepara lo más rápido posible los planos del colegio. Para eso era necesario descartar totalmente los proyectos que había preparado el P. Félix y que no había sido aceptado. El día 6 de enero ya estaban en las oficinas gubernamentales terminados.

 

 

    

República Dominicana

Secretaría de Estado de la Presidencia

Núm. 1253

Ciudad Trujillo

Distrito de Santo Domingo

22 de enero, 1955

AÑO DEL BENEFACTOR DE LA PATRIA

 

Rev. Padre

Leopoldo de Ubrique,

Administrador Apostólico

La Vega

 

Reverendo Padre:

 

     Por encargo del Generalísimo Rafael L. Trujillo Molina, Ilustre Benefactor de la Patria, me es grato referirme a su atenta carta de fecha 3 del corriente, para informarle que se han impartido las instrucciones de lugar a la dirección del presupuesto para que ponga a su disposición, en sumas parciales y de acuerdo con el progreso de los trabajos, la cantidad de RDS. 175.000 presupuesta para la construcción del Colegio Central Agustiniano y de la Iglesia Parroquial de San Agustín de esa Ciudad.

 

                        Con la presente estoy devolviendo a usted los planos y presupuesto de dichas obras.

 

                       De Usted muy atentamente,

 

A. Amado Hernández M.

Subsecretario de Estado de la Presidencia

 


 

 

          Como los trabajos de la parroquia eran muchos, se hacía necesario y urgente el envío de un fraile que se encargara del Colegio. Para ese fin se envía al P. Pablo Marín que llegará a la República el día 15 de abril de 1955.

            Cuando los Padres Agustinos llegaron a La Vega y pensaron en la apertura de un  Colegio, -centro de educación únicamente para varones- existían ya en la ciudad varios centros educativos. Pero la mayoría de ellos eran colegios particulares para niñas; pero no para niños. Esto les hace reflexionar sobre la mentalidad de las familias veganas. El criterio más extendido en todo el país  respecto a la educación de la juventud era el siguiente: el pueblo dominicano, teniendo como premisa la inestabilidad del matrimonio, miraba de distinta manera el porvenir de la mujer que el del hombre. Los padres de familia no se preocupaban de la suerte que correría dentro del matrimonio su hijo si era varón. En cambio, si se trataba de su hija, cambiaba completamente el panorama. A la hija había que defenderla, más aún, dotarla de defensas propias por lo que pudiera deparar la vida. A las hembras había que educarlas esmeradamente en centros donde se les enseñase buenos modales, religión, moral y buenas costumbres... para el varón no eran necesaria una preparación tan exquisita.

            Teniendo en cuenta este ambiente y mentalidad, se hizo un sondeo entre las familias veganas antes de decidir con cuantos cursos convenía empezar el Colegio. También se hizo un estudio económico para no fracasar por falta de prevención. Había muchísimas inscripciones, y muchas promesas de enviar sus hijos al Colegio, y no se estaba seguro de que hubiera sinceridad.



            Del estudio que se hizo hubo más peticiones para hembras que para varones, a pesar de haber dicho bien claro que el colegio era sólo para varones. No obstante este inconveniente se miró siempre adelante.

            Una vez echo ese sondeo el P. Marín inició el estudio de los modelos de construcción que se iban a aplicar. También se habló de contratar a un ingeniero que se encargara de toda la obra. Todos estos planes concluyeron con la orden del P. Provincial que lo hiciera por administración propia.

            El 2 de enero de 1955 fue bendecido el terreno por el obispo de La Vega, Mons. Francisco Panal, estando acompañado por el P. Nicolás de Jesús López Rodríguez, quien hoy en día ostenta el título de Cardenal. El P. Pablo Marín, en carta al P. Provincial del 14 de junio de 1955, envía un informe junto a los planos de la distribución de la planta física del futuro Colegio. En su totalidad consta de tres plantas. El diseño es copia de los edificios construidos por Trujillo para la Feria de la Paz. De galerías amplias con mucha luminosidad por la entrada del sol. Las aulas son de 8 m de ancho por 7,20 de largo, copias del Colegio de Nuestra Señora del Buen Consejo de León. Los planos fueron examinados y aprobados por el Consejo Provincial.

            El día 14 de junio de 1955, tres meses justos de estar el P. Marín en La Vega, eran taladas las primeras palmas, sobreabundantes en los terrenos que ocuparía el edificio del Colegio. El mismo P. Marín se encargaría de dirigir las obras. El edificio en su proyecto inicial mediría 116 m de largo por 12 de ancho. Serían tres cuerpos separados únicamente por una junta de expansión. Se pensó en 22 salones de clases con capacidad para unos 40 ó 45 alumnos a lo sumo, equipadas con todos los materiales necesarios, laboratorio de Física, Química y Ciencias Naturales.

           
El edificio como tal no se construyó por completo debido a que faltó dinero por haberse hecho mal el presupuesto y no darse cuenta de la falta de solidez del terreno. La parte terminada fue la correspondiente al ala izquierda según se entra; del ala derecha sólo quedaron los cimientos o zapata y de la parte central no fue terminada por completo. Con estas partes construidas el edificio estaba apto para iniciar las clases.

 

            El día 1 de octubre de 1956 abrió sus puertas el Colegio Central Agustiniano. El número de solicitudes presentadas por profesores para entrar a trabajar en él fue de ciento veinte, entre ellos fueron elegidos por su experiencia en el trabajo: Luis Santana, Roselia Concepción, Haidée Ovalles, Ileana Gómez y Nancy Santiago. Los cuales trabajaban junto a los Padres Pablo Marín (Director y Secretario), Aurelio Pardo y Luis Rufino.

 

  1. En cuanto a los estudiantes a pesar de que las solicitudes realizadas en su mayoría fueron para niñas, los Padres Agustinos mantuvieron su pensamiento inicial de abrirlo para varones. Los resultados fueron escasos, se abre el Colegio Central Agustiniano con treinta y dos alumnos. El primer inscripto fue Jesús Gilberto Concepción García.          Siempre se sintió atraído por los aspectos científicos de los procesos; esto le llevó a alcanzar el grado de Doctor en Filosofía (Ph.D) con honores en Físico-Química relacionados con la calidad. Actualmente se dedica al área de la consultoría en los aspectos de Gestión de Calidad y Gestión Empresarial. Ha escrito más de 200 artículos sobre la gestión de calidad, la ciencia básica y aplicada  y el mejoramiento de los procesos. Pertenece a más de veinte instituciones científicas, profesionales y de servicio y ha recibido varios galardones por el trabajo realizado en el área de la calidad, la gerencia y la ciencia.

Otra gran dificultad a la que tuvieron que hacer frente los Agustinos en el Colegio fue al sistema educativo. Cuando ellos llegaron al país, éste consistía básicamente en la potenciación de la memorización de contenidos. Si había que impartir educación a los alumnos, era necesario apartarse de aquella manera de hacerlo, y adoptar otra, que proporcionara resultados más efectivos. El conseguirlo, fue otra de las pendientes no fáciles de escalar, a la que tuvieron que enfrentarse. Maestros y alumnos se resistían por igual a abandonar una costumbre que había hecho mella en ellos a través de los años. Convencidos como estaban, que “aprender” era “memorizar”, no eran capaces de dar el salto hacia el “comprender”, meta fundamental de toda educación. Poco a poco, y con un tesón a toda prueba,  se consiguió implantar el método cimentado en la comprensión de lo aprendido.

Pero, sin lugar a dudas, ha sido el aspecto económico sobre el que con más frecuencia y más duramente, han recaído una y otra vez las más severas críticas en contra de la labor de los Agustinos en La Vega. Las apariencias externas es verdad que han favorecido mucho. Cualquiera podía observar con sus propios ojos una considerable extensión de terreno perteneciente en su totalidad a los Padres Agustinos. Pero es justo recordar, que dichos terrenos fueron donados íntegramente por el matrimonio vegano: D. Ramón Hernández Polanco y Dña. Altagracia López Salcedo. Los Padres Agustinos no los hubieran podido comprar nunca aunque hubieran querido.

Todo ello era comentario de la gente. Si a esto añadimos que el alumnado iba aumentando año tras año y que los alumnos pagaban una cuota por la educación que recibían, se comprenderá fácilmente la forma de pensar de muchas personas de antes y de ahora: “Los Agustinos son ricos y se enriquecen cada vez más”. La realidad estuvo y está bastante alejada de esta forma de razonar.

 El Colegio se abrió, como hemos dicho antes, con la irrisoria cantidad de treinta y dos alumnos, cada uno de los cuales
pagaban seis pesos mensuales. Ingresaban por lo tanto ciento noventa y dos pesos al mes. Con ellos había que pagar la mensualidad de cinco maestras a razón de sesenta pesos cada una. Además, los alumnos pagaban diez mensualidades y a las maestras se las pagaban trece.

Durante los cuatro primeros años, el Colegio no hizo otra cosa que ir acumulando deudas sobre deudas. Al final de estos cuatro años, el déficit era de dieciocho mil pesos. Las cosas se pusieron tan mal que el P. Provincial, el P. Juan García, escribe en el año 1957 una carta al P. Cándido Herrero –defensor de mantener abierto el Colegio-  diciéndole que está decidido a cerrar la obra comenzada en la República Dominicana.

Económicamente no se había hecho otra cosa que invertir dinero. Todo esto lo habían podido llevar a cabo gracias a que la Vicaría Agustiniana de las Antillas, con sede en Puerto Rico, había estado enviándoles dinero. Y cuando se cumplían estos cuatro primeros años, el Gobierno del General Trujillo, en el mes de junio de 1960, expulsaba a los Agustinos de la isla.

A pesar de ese acto autoritario por parte del Gobierno,  el prestigio que en pocos años habían adquirido los agustinos hace que no dejen de funcionar ni el Colegio ni la Parroquia. El Colegio continuó ofreciendo la enseñanza a través de seis aguerridas profesoras.

Asume la dirección académica Roselia Concepción y es secundada por las profesoras Nancy Santiago, Haidée Ovalles, Ileana Gómez, Melania Castillo y Lourdes Olivo. Don Ramón Hernández se hace cargo del Colegio en calidad de Administrador mediante escritura notarial.

Ellas supieron afrontar con valentía y responsabilidad las gravísimas dificultades. La presión política les imponía el abandono del trabajo en el Centro; pero se mantuvieron firmes y  se hicieron cargo de todo el alumnado. Concluyeron el curso 1959-1960 y dieron comienzo al de 1960-1961.

            Mons. Panal, quien había sido perseguido por la tiranía trujillista y defendido por los Padres Agustinos, fue hablar con el Presidente de la República. Después de dos largos diálogos con el Generalísimo consigue que los Padres expulsados por el régimen tuvieran el permiso necesario para regresar. Así se lo notifica al P. Pablo Marín en una carta enviada el día 14 de julio de 1960.

            Solamente después de cuatro meses, a mediados del mes de octubre de 1960 el P. Pablo Marín regresó desde Puerto Rico a La Vega. Reanudó las labores pastorales y encontró el Colegio funcionando, aunque muy precariamente. Los profesores que se habían hecho cargo del Colegio terminaron el curso 1959-60 y habían comenzado el curso 1960-61. Los profesores eran los siguientes: Luis Santana; Roselia Concepción; Haidée Ovalles; Ileana Gómez; Nancy Santiago; Lourdes Olivo; Guadalupe Dalmasí y Fridelina Tejada.

           
En noviembre del 1960 llega, desde España, el P. Cándido Herrero de la Puebla. Las actividades de los dos Padres eran desarrollar el ministerio parroquial y supervisar la marcha del Colegio, además de la Capellanía del Colegio Inmaculada Concepción. Por circunstancias especiales, falta de inmobiliario, luz, cocina...etc., y porque la residencia en nuestro Colegio de solo dos Padres hubiera sido muy temeraria en aquellos días de incertidumbre política y de persecución declarada a la Iglesia y a los sacerdotes, de palabra y de hecho, los Padres residieron en una casita que tenían las Hermanas Franciscanas, frente al Colegio Inmaculada Concepción.

            Intentando resumir la labor de estos padres, desde su reentrada en la República hasta la muerte de Trujillo (30 de mayo de 1961) podemos decir que supieron enfrentarse a todas las circunstancias desfavorables que entonces les rodearon, con verdadero heroísmo, ya que se necesitó mucho de esto para trabajar en un ambiente de franca hostilidad del Gobierno contra la Iglesia, hostilidad que fue mayor en esta Diócesis de La Vega y que, en los últimos días de Trujillo tomó un carácter de verdadera psicosis anticlerical y antiespañola. Durante ese tiempo, los Padres tuvieron que limitarse a sobrevivir y a mantenerse en la República por encima de todo.

           
Cuando la situación política parece serenarse, en abril del 1962 son destinados al Colegio Central Agustiniano de La Vega los Padres Santiago Vela y Eliseo García. El aumento del número de frailes en la comunidad permitió que se trasladaran nuevamente a la tercera planta del edificio del Colegio, lugar donde se encontraban desde el 1957 hasta 1960. La administración del Colegio Central Agustiniano sigue a cargo de las profesoras hasta el final del curso 1961-1962.

La situación política del país y la reciente experiencia por la que habían pasado no les permitía encargarse directamente de los asuntos económicos del Colegio; aunque sí de su supervisión.

En septiembre de 1962, comienza un nuevo curso escolar. La comunidad se ve aumentada en dos miembros más: el P. Leonides Fresno, quien desde septiembre de 1961,  por razones de estudio en la Universidad reside en Santo Domingo con los Padres Escolapios, y el P. Roberto García Pulgar que llega para hacerse cargo de Director del Colegio al comenzar el curso 1962-63 hasta el 1965. El Colegio había ido aumentando poco a poco su alumnado, de tal manera que en el curso 1962-63  se llega a la cifra de 450. Repartidos de la siguiente forma: 306 en Primaria; 108 en Intermedia y 36 en Secundaria. Dicho aumento se debió principalmente a la concepción de brotes de comunismo en el país.

A pesar del aumento de alumnos las penurias económicas seguían siendo una de las principales preocupaciones. En 1963, viendo que económicamente no se podía  sostener el Colegio, a pesar del aumento de cuota de pago a los alumnos, se acude al Gobierno Dominicano, representado entonces por el Consejo de Estado, pidiéndole una  subvención de 800 pesos mensuales. El Colegio se comprometía a proporcionar la enseñanza  gratuita a 80 alumnos. Estos dos factores intentaron nivelar un poco las cosas y la enseñanza pudo continuar normalmente.



Se reconstruye la capilla, las oficinas. Se pavimenta una parte del patio, se construye una cancha de
Baloncesto, se pinta el edificio por dentro, se compran nuevos pupitres para acomodar las tres nuevas aulas y se reconstruye algunas partes de la escalera central del edificio que se encontraba un poco destruida.

En este período el Colegio Central Agustiniano tuvo grandes cambios en su sistema educativo como en su estructura. Se implanta como sistema la Educación en Valores. Ya hemos visto anteriormente que el sistema usado en el país potenciaba la memoria, más que la comprensión. “Se enseñaba mucho si se repetía mucho, si se memorizaba mucho”.

El Colegio dependía directamente del Liceo de La Vega para la aplicación de los sistemas educativos. Con lo cual, el intento de implementación de un sistema educativo diferente al que ellos enseñaban requería de permisos especiales. Por eso se entablaron  relaciones directas con la Secretaría de Educación y de ella se consiguió que el centro fuera reconocido como Semi-Oficial. Al gozar de mayor autonomía y libertad, fue imponiéndose en el Colegio un nuevo método de enseñanza global. Con el nuevo método se conseguía que el “aprender” dependiera más del alumno que del maestro. El alumno sería el agente principal de su propio aprendizaje; al maestro le correspondería encauzar y dirigir el proceso de este aprendizaje.

El aumento del alumnado requería la construcción de nuevas aulas de clase.  Desde 1956 la parte correspondiente al ala derecha del edificio, colocándote frente a él, no se había terminado. Ante la necesidad, el P. Roberto decidió concluirla. Se inicia la construcción en  el curso 1964-1965. En dicha ala se situaron modernos laboratorios de Física y Química. El 28 de agosto de 1966 se inaugura el ala derecha  del Colegio. El Nuncio Apostólico, Manuel Clarizio, preside la ceremonia de inauguración al tiempo que pronuncia un elogioso discurso a favor de la educación promovida por la Orden Agustiniana en La Vega. También asiste el Sr. Obispo de la diócesis, Juan Antonio Flores; la Gobernadora de la Provincia, Carmen Lilia, en representación del Presidente de la República; y otras autoridades nacionales y provinciales, así como numerosos sacerdotes, religiosos, religiosas y fieles de la Parroquia San Agustín. “Fue unánime el reconocimiento a los Padres Agustinos, escribe el cronista, por la gran labor en bien de la juventud que viene desarrollando desde este centro, y por el acrecentado interés que demuestran con la nueva inauguración”.

La subvención que daba el Gobierno al Colegio fue cancelada antes de la revolución de abril de 1965. Lo que supuso un déficit económico que poco a poco fue subsanado por el aumento del alumnado.


También durante este período se estimula al profesorado para que amplíe sus conocimientos. Comenzaron tanto los Padres como los laicos a estudiar en las universidades. La capacitación del personal estaba creciendo rápidamente. La formación de los alumnos será más completa, cuanto más preparados sean sus profesores.

En el año 1965 es nombrado Director del Colegio Central Agustiniano el P. Ricardo Reguera. Él continuó el proyecto educativo, iniciado años antes, de enseñanza global.

Desde el curso 1965-66 el Colegio pasa a ser mixto, admitiendo tanto varones como hembras. Esta decisión al interior de la comunidad fue muy difícil de tomar, puesto que muchos pensaban que con ello se estaba faltando directamente al objetivo de fundar un colegio sólo para varones. Otros opinaban que por el hecho de  que el Colegio admitiera dentro de sus aulas a la rama femenina, no por esto iba a dejar de educar a la masculina; al contrario, podía ser algo que beneficiara en gran manera a ambas ramas. Cosa que así sucedió.

En tres años (1965-1968) el número de alumnos aumenta a unos 700. Todo ello pedía el adecentamiento de nuevas aulas. Por el momento se había construido una cancha de baloncesto y cimentado una parte del patio. Por otra parte estaban los feligreses que pedían la construcción de un templo parroquial. Buscando una solución que satisficiera tanto al Colegio como a la Parroquia se propuso la construcción del Salón Cultural, iniciada en sus proyectos en 1966.

Dado que en este tiempo muchos de los alumnos vivían en campos y en ocasiones,  debido a la distancia que tenían de La Vega, llegaban tarde a clases, se decidió comprar una guagua cuya función principal era la de llevar los alumnos al Colegio y regresarlos a sus casas.


A partir del año 1966 el Colegio  comienza a llamarse “Colegio Agustiniano”. La idea de incluir en el nombre el adjetivo de “Central” partía principalmente del P. Félix Rabanal, quien pensaba que en su tiempo ese Colegio sería el centro de todos los Colegios que los Agustinos iban a construir en el país. El traslado  del P. Roberto, en el año 1962, a Santo Domingo con el objetivo de construir un Colegio y la futura compra de sus terrenos, llevaron a los Padres de La Vega a cambiarle el nombre.

 

El ordenamiento interno de él comienza a definirse, aunque antes en sus funciones ya estaba claro. Es el caso de la Dirección y Secretaría, llevada a cabo por los Padres de la comunidad. Nace en este tiempo la oficina de Orientación Espiritual y Profesional a cargo de uno de los frailes de la comunidad.

Se inicia también la Asociación de Padres y Amigos del Colegio y el Consejo Estudiantil para la mejor marcha de su disciplina y orientación moral. El Director formaba parte de la Directiva Nacional de Unión de Colegios Católicos.

En el año 1968 fue nombrado Decano de la Un-versidad Católica Madre y Maestra de Santiago de los Caballeros el P. Macario Aparicio Palanca. Su actuación fue muy apreciada por estudiantes y Consejo Universitario. Su presencia en ese campo abre nuevos horizontes para nuestras actividades. Como aporte a la educación vegana el Colegio en horas de la noche en sus aulas ofrece clases de alfabetización impartidas por los Padres y alumnos del mismo Centro. Durante el año nuestros alumnos y alumnas por separado reciben retiros y convivencias muy oportunos para su formación religiosa. Son ellos mismos quienes en mesas redondas descubren sus valores humanos y espirituales.


Nuestro Colegio se proyecta hacia la sociedad vegana, no sólo  en lo intelectual y moral, sino también en lo deportivo. A este respecto, queremos informar que nuestras instalaciones deportivas son únicas en esta ciudad a donde acuden todos los jóvenes veganos sin distinción de clases ni credos.

En el año 1969 pasa a ser Director del Colegio el P. Eduardo Núñez y Secretario del mismo el P. Pablo Marín. El Colegio funciona a través de una Dirección centralizadora a cargo de un religioso de la comunidad. De él dependen: en el aspecto académico-disciplinar, una subdirección para la Educación secundaria y otra para la primaria. En el aspecto pedagógico-pastoral, una oficina de orientación e-piritual y profesional, la Asociación de padres de familia y el claustro de profesores. En el aspecto administrativo, la secretaría.

 

Durante este tiempo se proyecta formar la Comunidad Educativa, dando participación activa en la educación a profesores, padres y alumnos. Todo esto supone la creación de una estructura para hacer realidad dicha Comunidad Educativa. También se creó dicha estructura, consistente en:

 

I)  Un Departamento central (religiosos, profesores, padres, alumnos)

II) Asociación de padres: 

a) Escuela de padres

b) Acción social


III) Asociación de estudiantes:

a) Consejo estudiantil

b) Consejo de disciplina

 

IV) Departamento para la Educación de la Fe

V) Departamento de Orientación Sico-Profesional

VI) Departamento académico:

 

a) Sub-departamento de Humanidades

1) Grupo literario

2) Grupo teatral

3) Grupo Musical

4) Grupo de arte

5 ) Grupo deportivo

 

b) Sub-departamento de Ciencias


1) Grupo de Física (Lab.)

2) Grupo de Química (Lab.)

3) Grupo de manuales

VII) Departamento de Relaciones Públicas y de proyección del Colegio hacia la sociedad.

 

           
             Durante el cuatrienio 1969-1973, siendo Director del Colegio el P. Eduardo Núñez se proyectaron muchas cosas, como hemos visto anteriormente, pero no todas salieron como se esperaba.

 

            Por de pronto la Dirección del Colegio se fue poco a poco descentralizando y fue el departamento de Orientación quien se constituyó en programador y animador del Colegio.

 

            Se da un gran impulso a la Asociación de padres. Su integración en el Colegio fue una realidad. Se crea la Escuela para padres. Su funcionamiento es un hecho y por ella pasaron muchos padres de alumnos.

 

            La Asociación de estudiantes no se hizo realidad, quizá el miedo nos retuvo; lo que sí funcionaron con más o menos acierto fueron los Comités por cursos.



            El gran fallo que se detectó fue el Departamento para la educación en la Fe. ¿Causas? Primero, nosotros y nuestra ignorancia. Segundo la falta de especialización de alguno en dicho campo.

            A pesar del aumento del alumnado y el aumento de dos pesos en la cuota de cada alumno, las obras que se traían entre manos, sobre todo la construcción del Salón Cultural, y el adecentamiento del Colegio ocasionaron un déficit económico muy grande. Tal fue así que el 3 de diciembre de 1971 en reunión conventual se trata la posibilidad de vender parte de los terrenos del Colegio. La comunidad llega al acuerdo de vender, no porque le interese desprenderse de los terrenos sino por ser el último recurso que le queda para afrontar la urgente coyuntura económica en que se encuentra. El Colegio Agustiniano,  en toda su historia, nunca ha reportado ganancias razonables.

            En septiembre de 1973 pasa a ser Director del Colegio el P. Francisco Rodríguez. Durante este cuatrienio el término medio de alumnos es de 780; para su educación se cuenta con 13 profesores de Secundaria y 12 de primaria más cuatro religiosos.

            La estructura del Colegio, siguiendo los ordenamientos de la Secretaría de Educación, estaría formada por: a)  Director; b) Dos Subdirectores (uno para Primaria y otro para Secundaria, ambos seglares). Por aquel entonces comienzan a funcionar los encargados de Areas. Tienen reunión mensual y analizan todo lo relacionado con la marcha de sus respectivas áreas

            Otra modalidad nueva en educación son las Tutorías que comienzan a funcionar y los profesores de cada curso tiene reunión mensual con su correspondiente Tutor. Su finalidad es la evaluación de cada uno de los alumnos, fijando la atención en los casos problemáticos, tanto en el aspecto académico, como en el de conducta. Los que se juzguen un verdadero problema se pasan a la oficina del Orientador. A sus reuniones siempre asisten el Director y el Orientador.

            Para cada curso existe un “Comité de padres” dirigido por un Presidente. Se reúnen cada mes y medio o cuando el Tutor del curso lo juzgue conveniente.

            La economía sigue siendo muy deficiente. Los bajos ingresos económicos hacen imposible conseguir el material pedagógico necesario para una educación de calidad. Todo ello lleva a cuestionar el futuro del Colegio Agustiniano. Se trató la posibilidad o
conveniencia de seguir nosotros con él, como hasta ahora; o de ponerlo en mano de los seglares; o ponerlo en manos del Estado. Fueron unos años muy críticos acerca de la marcha y futuro del Colegio. Se hace todo un estudio y es presentado  al Capítulo Provincial, tenido en España el año 1977.

            En aquel momento los que estaban metidos de lleno en la enseñanza hacen su reflexión acerca de la marcha y futuro del Colegio. Desde el punto de vista educativo, dicen, la labor del Colegio Agustiniano de La Vega es hoy día muy significativo, como lo ha sido desde el momento que comenzó a funcionar. El cierre del mismo ocasionaría un grave vacío en la educación local.

En un país donde la educación oficial está atravesando por enormes incertidumbres y problemas, que ocasionan constantes huelgas y pérdidas de clases hasta el punto de quedar un curso reducido a poco más de dos o tres meses de clase, los colegios privados son una garantía de estabilidad para la formación de la juventud.

Enfocando otros aspectos, como la conveniencia de que seamos nosotros quienes administremos el Colegio, creemos que los planteamientos deberían llegar más lejos, hasta cuestionar sobre la oportunidad de que el sacerdote o religioso se dedique a la enseñanza. Pero lo que sí está claro es que las familias confían más en nosotros, a pesar de que nos critiquen muchas cosas, que en cualquier equipo de seglares que llevare la Dirección.

Otro aspecto del desarrollo de nuestras actividades es el carácter eminentemente transitorio  en el que la mayoría de los religiosos está aquí. Ya desde el primer momento dicha idea está presente en las intenciones de los que llegan hasta aquí. En consecuencia el trabajo en el Colegio se ve como una actividad de relleno: se viene a estudiar y de paso damos algunas clases en el Colegio. Los alumnos y los profesores se quejan con-tantemente de este movimiento de personal que les obliga a estar adaptándose siempre a nuevas ideas, nuevos caracteres y nuevas personas. Al final siempre se llega a lo mismo: el problema serio radica en el personal religioso disponible para trabajar aquí. De esto, y únicamente de esto depende el futuro del Colegio Agustiniano de La Vega.


El siguiente cuatrienio 1977-1981 será Director del Colegio el P. Manuel Fernández. Durante este tiempo se trabaja en intensificar la integración entre los profesores seglares y religiosos con el Colegio-Institución. Dentro del calendario escolar se incluyen una serie de convivencias y otros actos informales para profesores, encaminados a incrementar su formación cristiana, participación e interés por la Institución.

En el Colegio ya existía la Asociación de Padres, pero durante este período se elaboran sus Estatutos y se estructuró  de forma dinámica con la participación efectiva en la vida del Centro. Se pide al Consejo Provincial que se nombre cuanto antes al nuevo Director del Colegio, para que tenga tiempo de planificar todo lo concerniente al próximo año escolar.

 

 

En 1981 se celebraron las Bodas de Plata del Colegio Agustiniano. Solamente se pudieron celebrar algunos actos ya que en ese mismo año tocaba Capítulo Provincial.


Ese mismo año se nombra Director del Colegio al P. Juan Pablo Díez Llamazares que estaría ejerciendo como tal hasta mayo de 1990.
Se sigue impulsando la formación del Profesorado. Se intensifica el clima de colaboración. Son muchos los profesores que sienten las cosas del Colegio como suyas. En este sentido hay que resaltar la labor de la profesora Dña. Irma Salcedo, que entró a formar parte del plantel de profesores el 5 de septiembre de 1977 y que ahora ejerce de subidrectora del Colegio, quien maneja perfectamente los asuntos académicos y disciplinares y es un enlace valiosísimo entre el Colegio y los padres de los alumnos debido a sus muchas relaciones. Es una asesora fiel a la hora de seleccionar los profesores que cada año se necesitan.

Durante este tiempo se cercó la propiedad con una tapia impidiendo así que los campos de deportes dieran la impresión de un lugar abandonado y sucio, propiedad de cualquiera. Se cimentó una parte del patio. Se construyó una sala de baños en la planta baja, destinada prioritariamente a los cursos de preescolar. Se remodeló la cafetería y se acondicionó una zona del patio para parque infantil con algunos juegos para niños.

            A partir del año 1984, en horas de la tarde y noche se alquilaron doce aulas a UTECI (Universidad Técnológica del Cibao).

            Durante este período se viene celebrando, en torno a las fiestas patronales del Colegio, el “encuentro familiar agustiniano”. Este es un momento de acercamiento de los padres al Colegio y una oportunidad propicia para promoción y proyección del mismo a la comunidad vegana.

            Este año, 1985, y por vez primera en la historia del Colegio, se celebró el “primer encuentro de egresados”. Tuvo lugar también dentro del marco de las fiestas patronales de la Conversión de San Agustín, y congregó a un buen número de egresados de todas las promociones así como a la gran mayoría de profesores que habían trabajado en el Colegio. El encuentro tuvo un carácter informal. Fue un estar juntos durante unas horas en el patio del Colegio, recordando las clases y las anécdotas... Fue una oportunidad para poderse encontrar de nuevo muchos de ellos, después de unos cuantos años.

            Al comienzo del curso 1985-86 se abre en el Colegio el Primer Centro de Informática en La Vega (CEINCA) donde se imparten cursos preparando a los veganos hacia la nueva tecnología que nos viene. Más tarde se abre una sucursal en Moca.

            En junio 26 de 1989 se presenta el proyecto de construcción de unas aulas al norte del Salón Cultural. Dicho proyecto está conformado por cuatro módulos de aulas  de dimensión catorce metros por ocho metros de ancho, para dividir en dos aulas de siete metros por ocho las cuales podrán ser usadas para salón de actos, estando divididas por una puerta plegadiza. En la parte central del proyecto se construirá una batería de baños para ambos sexos con dimensiones adecuadas.

            En el año 1990 y a petición del Sr. Arzobispo de Santo Domingo Nicolás de Jesús López Rodríguez, hoy Cardenal, la comunidad y el Consejo Vicarial, con el visto bueno del P. Provincial, cede por tres años al P. Juan Pablo Díez para iniciar el Seminario Arquidiocesano de orientación neocatecumenal. Por dicho motivo la Dirección del Colegio la asumió el P. Manuel Mecández López y la ejerció hasta el año 1997.

Durante los tres cursos anteriores, el curso 1987-88 el alumnado había superado la barrera de los 1000; y se llegó en el curso 1990-91 a la cota máxima que el Colegio ha alcanzado hasta ahora: 1200 alumnos. Hubo que poner tres subdirectoras: una para secundaria; otra para Primaria y otra para Preescolar. Dada la cantidad de alumnos, se proyecta construir dos aulas más a continuación del ala derecha del Colegio. Se comienza su construcción en el año 1992 de tal forma que para el comienzo del curso 1992-93 ya se disponía de ellas.


En este período se dio mucha importancia a la formación agustiniana de los profesores. Se les habló sobre la “escuela agustiniana”; el “perfil del educador agustino”; sobre el “hombre agustinano”; el “método pedagógico agustiniano”; sobre la “antropología agustiniana”. Sobre las características más significativas de la escuela agustiniana: una escuela humanista y humanizadora; una escuela crítica; una escuela participativa y tolerante; una escuela liberadora; una escuela que educa en los valores éticos...Se trabajó mucho en el Ideario de un centro agustiniano; también se trabajó sobre los distintos Reglamentos de orden interno: reglamento de la Dirección; reglamento Profesores; reglamento Tutores; reglamento de coordinadores de Area; reglamento de los alumnos... Se continuó trabajando con la Asociación de Padres. Para integrarlos más en el Colegio se hizo que cada miembro de la Asociación se encargara de un curso y juntamente con el tutor vieran las necesidades y resolvieran los problemas que se podían plantear.

También se dio un gran incremento a las actividades deportivas entre los distintos Colegios de la ciudad. Se organizó a partir del año 1993 los “Juegos San Agustín”.

En el año 1994 se adecenta un poco mejor la zona de Preescolar y se pone en todas las clases plafón para aliviar un poco el calor. También se adecenta la sala de profesores; se remodelaron totalmente los baños de la segunda planta.

Con respecto a los alumnos se trató de intensificar las convivencias que se tienen cada curso e incentivarles a formar parte de los grupos “Tagaste”.

      A partir del Capítulo tenido en León (España) de 1997 es nombrado Director del Colegio Fr. Juan Carlos Rodríguez Rabanal. Continua la gestión anterior, se intenta dar un impulso a la formación de las nuevas tecnologías que se nos vienen encima.

      En reunión conventual los nuevos Padres que han venido a formar comunidad piden información sobre CEINCA (Centro Informático Colegio Agustiniano) y se dijo que la actual situación de inactividad se debe a la pasividad organizativa del nombrado director de dicho Centro que es buen técnico en informática, pero sin cualidades para organizar los cursos. Se pidió que se pusiera en marcha el Centro. Así mismo se expresó la inquietud por la remodelación de la planta física del Colegio y de la Comunidad, que apenas se han tocado desde sus orígenes, y que requieren actualización para dar los servicios requeridos hoy día.

      Durante este período se reconstruyen de nuevo los servicios de varones de la primera planta que estaban muy deteriorados quedando unos servicios muy dignos para el Colegio.

      En reunión conventual tenida el 15 de octubre de 1998 el asunto propuesto por el Prior de la casa fue el Colegio Agustiniano. Comentaba que el funcionamiento del Colegio era vital para nosotros, como comunidad agustiniana a la que la Provincia ha encomendado esta misión, y vital para la permanencia de los agustinos en La Vega. Que el Colegio no va bien es un hecho: la matrícula ha descendido en ocho años de 1.184 alumnos a 710. Del curso pasado a este, en números absolutos, se han ido alrededor de 100 alumnos. Según comentaba el Prior, no se habla bien del Colegio Agustiniano. Entre las causas recogidas indirectamente se cuentan: es el Colegio más caro de La Vega; el Director es inaccesible; la comunidad religiosa vive en su “torre de marfil” del tercer piso y no desciende. La falta de humanidad en los dos últimos directores, especialmente con el profesorado; el párroco que continua ocupando el despacho del Director y a menudo también sus tareas; Situación poco comunitaria del Director, tanto hacia la comunidad religiosa como hacia el Colegio.

      Aunque se constató la realidad del descenso del alumnado, se dijo que la planta física del Colegio no está para acoger ni siquiera a 1000 alumnos, y pasar de 800 es todo un problema para el Director y los Profesores. Por otra parte tanto el Administrador anterior lo mismo que el Director actual han hecho una depuración económica, ya que se marchaban más de 500.000 pesos en becas de alumnos que podían pagar y no pagaban.

      Los comentarios, no tan sólo al Director sino a la comunidad religiosa son comentarios que siempre han existido, incluso en años atrás eran mucho más fuertes.

      La situación existente entre el director y su relación con los profesores y empleados se indicaba que el carácter del Director podía chocar con el de los profesores. Pero también se comentaba que el Director no estaba para resolver los problemas de los profesores, por ejemplo, imponer disciplina en clases, etc. Los profesores mencionan poca comunicación, pero cuando han solicitado cualquier ayuda no se les ha negado y cuando han tenido algún problema siempre se les ha escuchado.


Se nos acusa de ser el Colegio más caro, con relación a otros Colegios privados, y en este caso con el Colegio regido por religiosas. Esto tiene una razón de ser: en primer lugar, somos un Colegio que tiene un prestigio que hay que mantenerlo; en segundo el Colegio mencionado tiene una serie de religiosas que trabajan en él que no tienen paga, o si la tienen es para la comunidad, y nosotros no contamos con esa situación.

  1. En reunión tenida el 26 de enero de 1999 se habló de la sala de visitas del Colegio, diciendo que estaba impresentable. Se propuso un proyecto para arreglarla y adecentarla. Aunque pasó un tiempo, hasta que se decidió que el Párroco de San Agustín tuviera su oficina en la sala de visitas del Colegio y que se hicieran dos nuevas oficinas en el segundo piso una para el asesor religioso del Colegio y otra como sala de visitas.   

 En el año 2001 se nombra Director del Colegio al P. Carlos R. Morales que está desarrollando su gestión.

            Al comenzar este cuatrienio la Planta Física denotaba un deterioro muy grande. Se comenzó con la reparación o sustitución de las ventanas que dio un cambio de imagen.  Con la ayuda de la Asociación de Padres se pintó también la fachada del Colegio. Al siguiente año que se pintó la parte interior del Colegio. También se ha trabajado en corregir varias filtraciones en el techo, aunque no todas se han podido cubrir.  Más adelante se ha podido ampliar el área de estacionamiento  y  mejorar  la  planta  física  del  Preescolar.  Sin  embargo aún tenemos

muchas tareas pendientes como son: mobiliario (butacas), plafón, remodelación de la biblioteca, creación de una enfermería, sistema de iluminación de todas las aulas, mudar la oficina de Orientación, adecentar la Sala de Personal, etc. Las necesidades que se han atendido ha sido según las posibilidades y las que aún nos quedan se atenderán con la precariedad económica del ambiente en que vivimos.



Dentro del cincuentenario de su apertura (1 octubre 1956 – 2006) se ha repuesto todo el mobiliario con la ayuda del Vicariato, se ha pintado todo el Colegio y se ha modificado el sistema de iluminación de las aulas.

            En el año 2002 comenzamos  con la Eucaristía Dominical a las 11:00 AM.  Cada semana un grupo prepara la celebración y también los profesores y empleados tienen asignadas algunas semanas dentro del periodo de vacaciones.  Ha tenido una aceptación muy buena desde el principio y es una fiesta cada vez porque envuelve a toda la familia y que continúan asistiendo aunque no les toque su preparación.  Al tenerla en un horario cómodo para muchas familias también de la comunidad parroquial se han unido a dicha celebración.

            Durante este cuatrienio se ha tomado la idea como preparación a las Bodas de Oro del Colegio en el 2006 de tener un encuentro de exalumnos. Cada vez que lo hemos celebrado ha sido una fiesta y un momento de encuentro y recuerdos.



            Todos los años se celebra el Encuentro Familiar en torno a la fiesta de la Conversión de San Agustín. Es un momento de compartir en familia con un espíritu fraternal. Alumnos, padres y profesores trabajan unidos para que cada año sea más beneficioso, no tanto económicamente, pero sí de unidad y cooperación dentro de la familia agustiniana.

 

            Dentro de las Fiestas Patronales del Colegio hemos instituido el Día del Abuelo.  Reconocemos  la  labor  que  brindan  esos  dos  veces  padres.  Ahora  con  mucha más



experiencia continúan ocupados de sus nietos y les asisten en lo relacionado  al Colegio mientras los padres se encuentran muy ocupados en sus trabajos.  Así suplen el tiempo que los padres no pueden brindarles. 

            Por dos años consecutivos hemos instituido el domingo más cercano al 8 de marzo, el Día Internacional de la Mujer. De la ciudad de La Vega se ha reconocido el testimonio de Damas Distinguidas relacionadas o no con el Colegio, pero sí con nuestra sociedad.  Así se han reconocido a Deportistas, Medios de Comunicación, Salud, Justicia, Promoción Social entre otros conceptos. Ha tenido una aceptación en el pueblo y la prensa se ha hecho eco de la actividad.

            Volvimos a retomar los Actos de Graduación, acompañados de la Acción de Gracias al concluir sus estudios dentro del Centro y antes de tomar las Pruebas Nacionales. Estas celebraciones tienen un matiz familiar ya que se han celebrado con el apoyo de los padres, quedando un recuerdo bien especial en toda la familia agustiniana.



            Como un apoyo a los profesores la Asociación de Padres diseñó unas Olimpiadas Agustinianas  a  celebrarse  en  la  primera semana de diciembre.  Cubriendo los distintos

campos de la educación, pero cada año haciendo énfasis en un aspecto, se llegó a conseguir que los alumnos dieran el máximo por ser triunfadores de dichas Olimpiadas.  Además optaban por un premio de valor educativo.  El participar es obligatorio para todos los alumnos, pero con tareas diferenciadas por los distintos niveles (primer o segundo ciclo de Básica o el ciclo de Media.)

            Con un inicio pequeño se comenzó la Escuela  de Padres que ya cuenta con tres años de existencia.  La respuesta para dichos padres ha sido la de los Padres de Educación Inicial y del primer ciclo de básica.  Y los temas que se han presentado son un abanico o un arco iris de temas para que no parezca repetitivo cada mes que se reúnen el último jueves.

 

            Por  las  aulas  en  estos  casi  50 años de servicio además de muchos estudiantes



que hoy son orgullo de nuestra sociedad han pasado muchos maestros que brindaron su vida como un sacrificio de amor.  Por tal razón se instituyo dos premios uno a nivel de todo  el  personal  actual  del  Colegio  y  otro  a  nivel  del  Vicariato  de  Las Antillas para

reconocer la donación que realizaron. En el primero se valora la vocación de maestro-a y es como un sencillo homenaje por su amor, sacrificio, entrega y buen ejemplo en la difícil y a la vez hermosa tarea de la educación.  En el segundo reconocimiento se considera más al maestro-a como hermano-a distinguido-a del Vicariato de las Antillas por su amor y servicio en el Colegio Agustiniano.  Han sido galardonados la Prof. Lourdes M. Olivo, el Prof. Julio César Peña  y la Prof. Gladys Peña. 



            Muchas de estas actividades y otras de diferente índole no hubieran podido materializarse si no se pudiera contar con el compromiso y apoyo de la Directiva de  APACA (Asociación de Padres del Colegio Agustiniano) y otros padres. Durante este tiempo hemos tenido experiencias diferentes. Pero nunca ha faltado el apoyo de muchos de ellos y se ha podido llevar adelante su labor como asociación.

El curso 2006-2007 r-presenta, para el Colegio Agustiniano de La Vega cincuenta años impartiendo docencia a la juventud de esta ciudad. Creemos que con la educación que durante todo este tiempo los Agustinos han impartido hemos cumplido con aquello que sabiamente dice San Agustín: “Como una madre ama dar de comer a su hijo pequeño, pero no ama que se quede pequeño, sino que crezca, el buen maestro debe dar con amor a sus pupilos el alimento apropiado para que llegue el día en que, habiendo crecido, ellos mismos puedan procurarse el alimento” (Sem. 23,3).



 

            El Colegio Agustiniano fue fundado para educar. Con 50 años de historia, siente el orgullo de haber promocionado 1.746 bachilleres que hoy sirven a la sociedad dominicana en diferentes profesiones y muchos otros que han pasado por nuestras aulas y se consideran tan “agustinianos” como los demás. Siguiendo el pensamiento y la filosofía de San Agustín, ha abierto un camino hacía la verdad y ese camino no se ha cerrado. Ha sido recorrido por algunos y podrá serlo por otros muchos más: los agustinos servirán de guía. Justo es, pues, dar honor a quien honor merece: el Colegio Agustiniano ha contribuido y contribuye al desarrollo de la sociedad vegana. Su obra merece ser reconocida.

 

            Muchos y brillantes alumnos han pasado por las aulas de nuestro Colegio. La lista de alumnos destacados sería muy larga.  Entre otros podemos mencionar a:

 

Jesús Gilberto Concepción García – Miembro de la Academia de las Ciencias de la    República Dominicana

Juan Bolívar Vázquez  Ex-Diputado Provincial de la Vega.

Juan Arizmendi Mieses -Ex-Director Psiquiátrico P. Billini

Erick Despradel Kummell – Destacado Deportista

Francisco Concepción – Destacado Deportista y Banquero (Vicepresidente del Banco Popular)

Juan Jorge Méndez Gómez -Periodista y comentarista.

Oscar Contreras Jiménez -Ingeniero de Caminos, canales y puertos- Campeón español y europeo de paracaidismo.

Carlos José Cordero Rodríguez – Destacado Deportista en Tiro y Arco, Mountain Bike, y Triatlón.

José Mármol.  Literato y periodista del Listín Diario y Vicepresidente del Banco Popular.

Eric Salcedo Matos, Médico Cirujano y Director del Centro Médico Padre Fantino

Pedro Antonio Rivera Torres -Presidente y Administrador Empresas Induveca- Ex-Senador de la Provincia.

Ricardo Jiménez Rojas – Médico Internista y Cardiólogo que ejerce en Puerto Rico.

Luis E. Abreu García – Médico  encargado  del  Departamento  de  Gastroenterología  en la  Clínica de Puerto de Hierro en Madrid

Roque William Henriquez Persia – Destacado Pediatra en Estados Unidos.

Yadira Henríquez  Nuñez – Secretaria  de  Estado  de  la  Mujer  y Exdiputada por el Distrito  Nacional.

Ana Josefa Canaán Camilo  - Señorita República Dominicana

Bernard López Tejada –  Deportista   Destacado  en  el  ámbito  internacional  en  Ciclismo, Natación y Triatlón.

Juan José y Pedro Adolfo Alorda Rodríguez – Destacados empresarios

Hugo Francisco Alvarez Pérez – Destacado Jurista

Rogerio Espaillat -  Destacado Médico

Miguel Angel Herrera – Destacado Periodista en Color Visión.

Janet Rivera Torres – Destacada empresaria

Patria Abreu Yarull -  Destacada en la Banca en Santo Domingo.

Ricardo Arturo Moya Despradel – Embajador Plenipotenciario en Venezuela.

Arcadio Perdomo - Cantante

Mundeta Taveras Moronta  - Estudiante Meritoria Becada en la Universidad de Utah

William Rafael Francisco Acevedo Martínez  -  Mayor de la Marina de Guerra 

Marcos Fernández Jiménez  - Estudiante Meritorio

Fr. Oscar Jiménez Portes, OSA  - Religioso Agustino

Fr. Aridio Taveras, OSA  - Religioso Agustino

Rafael de Jesús  Taveras Moronta -  Estudiante Meritorio

César Arturo Abreu Almánzar - Ingeniero y Teniente de los Bomberos

Hipólito Cordero – Destacado Deportista en Tiro y Arco, Tiro con Jabalina.

Juan Silvestre Coronado Gil – Destacado deportista en Baloncesto.

Martín Duquela- Destacado deportista en Baloncesto.

Tomás Alexis Concepción Peña - Destacado deportista en Baloncesto.

Ing. Agr. Salvador “Chío” Jiménez – Director  del  Instituto Agrario Dominicano y posteriormente Secretario de Agricultura

Dr. Mario Hidalgo Beato- Gobernador de La Vega

Dr. José Manuel Hernández Peguero- Procurador Fiscal Distrito Nacional

 



 

P. Pablo Marín, 1956-1959; P. Francisco Rodríguez, 1956-1962; 1973-1977; P. Roberto García, 1962-1965; P. Ricardo Reguera, 1965-1969; P. Eduardo Núñez, 1969-1973; P. Manuel Fernández, 1977-1981; P. Juan Pablo Díez, 1981-1991; P. Manuel Mecández, 1991-1997; Fr. Carlos Rodríguez, 1997-2001; P. Carlos R. Morales, 2001...

 






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Teléfono: 809-573-2468
Email: info@agustinianolavega.com